La construcción se llevó a cabo en una zona protegida de Ses Covetes, en Campos. | G. ALOMAR

TW
13

El dueño de una finca en Ses Covetes y un empresario de la construcción admitieron este miércoles una condena por un delito contra la ordenación del territorio por transformar un aljibe en una casa de sesenta metros cuadrados. La vivienda se levantó en una zona de máxima protección urbanística: Área Natural de Especial Interés, Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves.

La construcción fue denunciada por el Seprona de la Guardia Civil en 2017. En una parcela en la que solo había espacio para una vivienda unifamiliar aislada había cuatro inmuebles destinados a vivienda y con posible uso como alquiler vacacional. De las cuatro, la investigación posterior solo pudo acreditar que una, construida sobre el aljibe se había ejecutado posteriormente a 2015 y que podía ser perseguida como delito.

Inicialmente, la Fiscalía reclamaba una condena de dos años de prisión para cada uno de los acusados. Sin embargo, rebajó su petición tras un acuerdo con las defensas, ejercidas por los abogados Gaspar Oliver y Daniel Castro. Admitió la existencia de un atenuante por retrasos en la instrucción y las penas quedaron fijadas en un año y nueve meses de cárcel. Sin embargo, las defensas plantearon la sustitución por multas y, aunque la Fiscalía intentó que fueran suspendidas con la condición de que se ejecutara la demolición de la construcción en menos de tres años, finalmente, la juez accedió a la multa. En cualquier caso, la sentencia incluye la demolición de la casa y una inhabilitación de algo más de un año a cada uno para ejercer la construcción o promover obras.