Imagen de archivo del centro de tipificación de corderos en Pollença

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Mallorca vive su segundo verano sin apenas corderos lechales en los campos. Por segundo año consecutivo las ovejas apenas paren estos meses. «Los animales son sabios y han adaptado sus ciclos reproductivos a la sequía, así que es complicado encontrar corderos en el campo estos meses», explica Martí Solivellas, presidente de la Cooperativa Pagesa de Pollença.

La falta de animales va acompañada de una notable caída de la demanda por lo que Solivellas explica que, en su caso, pueden garantizar el abastecimiento a sus clientes hasta septiembre. «En este momento no hay cordero y a pesar del desabastecimiento el precio está cayendo. Vivimos un año atípico. En la Península el precio del cordero en vez de subir (que es lo habitual hasta Navidad) ha bajado y aquí no ha bajado tanto (unos 20 céntimos), pero en el mercado libre hay poco cordero y de mala calidad», dice.

Los principales clientes de la cooperativa payesa de Pollença, que cuenta con el único centro de tipificación y engorde del cordero en Mallorca, son los restaurantes. De ahí que su presidente traslade la intranquilidad ante un posible frenazo en el turismo. «Los pedidos están bajando desde junio y temo que la cosa vaya a peor. Pollença es un municipio con mucha oferta de viviendas vacacionales pero es que ni siquiera ellos están al 100 % de reservas», explica.

La caída de la demanda también afecta a la lechona cuyo precio en lonja ha bajado 3 euros en la última semana en Mallorca. «No entendemos qué está pasando con la demanda de carne y nos preocupa mucho. Mantenemos la venta a domicilio en Pollença, Alcúdia y sa Pobla, que iniciamos durante el confinamiento, pero ahora es residual. La última semana solo tuvimos un pedido que servir a Alcúdia», lamenta el payés.

Solivellas explica las dificultades por las que pasan los productores: «El cereal se paga a la mitad de precio que el año pasado, pero los piensos no han bajado de precio y con la sequía y el calor si no se les da un suplemento a los animales, no se puede». «La semana pasada apenas fueron al matadero 20 corderos cuando lo habitual en esta época sería que salieran entre 40 y 45 canales», dice el presidente de la cooperativa.

La cooperativa de Pollença paga los animales a sus socios a un precio pactado con los restauradores algo por encima del precio en lonja. «El fin de una cooperativa no es ganar dinero sino ayudar a sus socios. Intentamos que los payeses aguanten y defender sus intereses», explica Solivellas. El precio del cordero lechal en lonja es en estos momentos de 8,50 euros el kilo de canal.

Las explotaciones adscritas a la cooperativa de Pollença están organizadas por parideras para garantizar el suministro a sus clientes fijos (restaurantes) durante toda la temporada. La mayoría de sus ventas se producen en los meses de verano, coincidiendo con la temporada alta turística pero el cambio climático está poniendo a prueba todo el sistema. Lo hizo por primera vez en el verano de 2022.