José Antonio Suárez es psicólogo de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA). | Pilar Pellicer

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El consumo de pornografía aumenta la probabilidad de tener una adicción, no sólo sexual sino también a otras sustancias tóxicas; el alcohol y la cocaína son las más frecuentes. Así lo ponen de manifiesto José Antonio Suárez y Carmen Jaume, psicólogos de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA). En este sentido, subrayan que «una persona adicta suele consumir pornografía».

Jaume expresa su preocupación por el incremento del consumo de pornografía y destaca que en muchos casos comienza a edades tempranas. En este sentido, pone como ejemplo que el hecho de que muchos niños tengan móvil y acceso a internet alrededor de los nueve años -sin la madurez y el control deseables- propicia que también puedan entrar en páginas de sexo, con los riesgos que ello conlleva.

Estos sitios web «nos dan modelos que no son realistas, que llevan a un sexo artificial», advierte la citada psicóloga. Además, destaca que en estas páginas suelen aparecer los anuncios de los prostíbulos más cercanos al usuario. «Enganchan mucho», advierte. A su modo de ver, «algo no está funcionando en la educación sexual, se sigue reproduciendo los estereotipos de género del patriarcado».

Carmen Jaume, psicóloga de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA)
Carmen Jaume, psicóloga de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA)

Las aplicaciones de citas pueden ser peligrosas

Las aplicaciones de citas también pueden contribuir a incrementar la adicción al sexo, ya que nos «exponen a relaciones sexuales fáciles e irreales, que podemos normalizar». También destaca que suponen una tentación, que puede provocar que «personas adictas al sexo recaigan», puesto que «cualquier estímulo asociado puede disparar el deseo».

Suárez puntualiza que la adición al sexo no suele ser exclusiva, sino que puede venir acompañada de otras, generalmente a la cocaína y al juego. «Es el tándem más frecuente», añade Jaume. En este punto, advierte que en muchos casos la droga funciona como un desinhibidor, que se utiliza para tener sexo sin pudor. También señala que «las personas que han padecido abusos sexuales en la infancia pueden desarrollar problemas de sexualidad en la edad adulta».

Lamentablemente, en la UCA no disponen del número de personas que padecen adicción al sexo en las Islas. Suárez informa que el único dato fiable, del que ellos tienen conocimiento, que se ha publicado es el de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que entre un 4 % y un 6 % de los ciudadanos son adictos al sexo.