Las familias de las Islas han empezado a economizar los gastos mensuales para no tener problemas de liquidez durante los meses de otoño e invierno. | Redacción Local

El impacto de la inflación y del encarecimiento de los costes energéticos se está cebando con las economías domésticas y con las franjas sociales bajas y medias de Baleares. El último análisis del    Consejo Económico Social (CES) estipula que un 31 % de los ciudadanos de las Islas no puede afrontar el pago de imprevistos mensuales porque su capacidad de ahorro está en mínimos. El presidente del CES Balears, Rafael Ballester, afirma que el «deterioro del ahorro familiar es progresivo y afecta de manera muy especial a las franjas sociales más bajas e intermedias de Mallorca y resto de islas». En la encuesta de condiciones de vida, se especifica que una de cada cinco personas de menos de 29 años «se encuentra en riesgo de pobreza».

Y en lo que concierne a la capacidad de ahorro, el CES apunta que el «16 % de las personas tienen retrasos en el pago de la vivienda (alquileres e hipotecas) y que el 14 % no pueden permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada». El presidente de este organismo en las Islas puntualiza que el empeoramiento de la situación económica en el último trimestre y en el primer semestre de 2023 «va a ir a más, con la consiguiente debilitación de la calidad de vida, por lo que los consumidores tienen que cambiar sus hábitos de compra en todos los sentidos para hacer frente a la actual coyuntura económica».

Ballester añade que la capacidad de ahorro en la clase media balear «se había mantenido hasta la fecha en unos niveles aceptables durante los dos años de pandemia, pero la clase media ha tirado en la actual situación de deterioro económico de los ahorros de la pandemia y la encrucijada ahora es muy compleja». Puntualiza que también «se verán obligados a cambiar sus hábitos de consumo para amoldarlos a sus ingresos y niveles de ahorro». La franja social con alto poder adquisitivo, como es habitual, no tiene problema alguno y sigue manteniendo su nivel de gasto y consumo.

Deterioro

La última encuesta de condiciones de vida del CES estipula que la renta por hogar ha caído de los 18.787 euros anuales en 2020, a los 16.867 euros en 2021, lo supone un descenso del 10 %. Estas cantidades y porcentajes han evolucionado a la baja durante todo este ejercicio económico, aunque la reactivación turística ha solventado muchos problemas por el mantenimiento y creación de puestos de empleo. Sin embargo, desde enero de este año el aumento de los costes energéticos y de la inflación, especialmente a raíz del conflicto bélico ruso-ucraniano de febrero, ha afectado de forma progresiva a las familias de Balears por la subida de precios en todos los productos de primera necesidad, en el transporte y en todos los servicios turísticos.

Ballester puntualiza que los niveles de incertidumbre son muy altos por cómo se van estructurando todos los indicadores económicos no solo a nivel balear sino europeo. El informe del CES sobre las Islas apunta que buena parte de la recuperación experimentada durante 2021 «ha sido catalizada por tasas de ahorro elevadas de forma anómala en 2020 (31,5 %) y 2021 (21,1 %), lo que ha permitido dar una cierta normalidad en lo referente al consumo familiar». Sin embargo, la tendencia negativa de los últimos nueve meses vuelve a dejar a muchas familias sin capacidad de respuesta ante un posible empeoramiento de la coyuntura económica, «más aún teniendo en cuenta el descenso del PIB per cápita y que el nivel de inflación se muestra persistente y sigue al alza».

Punto de vista
Germà Ventayol

Baleares ya no es El Dorado

Germà Ventayol

Un porcentaje elevadísimo de los ciudadanos de las Islas, el 31 por ciento, sufre en sus propias carnes el enorme deterioro del poder adquisitivo que ha supuesto la inflación disparada que sufre nuestra economía. El excelente comportamiento de la temporada en materia de ingresos y generación de empleo se está malogrando por el exagerado incremento del coste de los precios en los productos más básicos, alimentación y energía. Baleares ya no es aquella tierra de promisión de antaño, la pobreza golpea con dureza a las familias.