Imagen de una vivienda en venta. | Efe

Nadie contrata una hipoteca si cree que no podrá hacer frente a sus cuotas, es lógico. Pero la economía familiar puede sufrir vaivenes difíciles de predecir. La inflación galopante que vivimos y la subida del euríbor, la más alta de la historia, que ha dejado el indicador de referencia para fijar el interés que pagamos por una hipoteca por encima del 2,2 por ciento en septiembre, puede causar problemas a muchas familias que ahora pagaban religiosamente la cuota de su préstamo hipotecario.

Lo primero que hay que hacer es no perder la calma. El banco no vendrá al día siguiente a quitarte el piso. Comenzarán a actuar pasados 12 o 13 meses. Es decir, hay tiempo para reunirse con la entidad y tratar de encauzar la situación. Primer consejo: pagar parcialmente la letra del crédito no es una buena decisión, genera más intereses y aumenta la deuda contraída. También merece la pena acudir a un especialista en este tipo de casos antes de negociar con el banco o a un servicio de mediación. Conocen la ley, las trampas y las posibilidades que hay.

Segundo consejo: el banco quiere recuperar su dinero. Siempre está dispuesto a negociar. Ahora el cliente tiene que buscar la forma más ventajosa y que menos perjuicio le cause. Por eso, siempre es mejor no pedir un avalista y estudiar los recursos que uno tiene. Tercer consejo: evitar siempre acudir a un préstamo personal. Genera intereses altísimos, mayores que los de un préstamo hipotecario y, por lo tanto, aumenta la deuda. Y, por supuesto, no acudir nunca usureros privados. perderás tu vivienda seguro.

Con el banco se pueden negociar varias opciones: Ampliar el plazo de la hipoteca para que se reduzca el importe de la cuota mensual, una buena solución para todos aquellos hipotecados
que atraviesen dificultades económicas puntuales, como parece que va a suceder durante los próximos meses. Al aumentar el plazo de la hipoteca, las cuotas mensuales se reducen, por lo que el dinero destinado al préstamo hipotecario baja. También se puede solicitar una carencia del préstamo, total o parcial, de manera que durante un periodo determinado uno pague menos cuota o, directamente, no pague nada, Y hay otra opción: reunificar todas las deudas en un único préstamo con garantía hipotecaria para pagar menos al mes.

En los casos más extremos se aconseja acogerse al Código de Buenas Prácticas Bancarias. Se trata de un conjunto de medidas que los bancos están obligados a ofrecer a las personas en situación de vulnerabilidad: carencias, rebaja del interés, quitas de deuda, dación en pago y la posibilidad de un alquiler social. Pero para llegar a este punto, es mejor esperar a revisar la situación y analizar todas las opciones posibles.