Guillem Reynés, dibujando, ideó Can March (actualmente, museo).

Es miembro de una saga de reconocidos arquitectos que han dejado su huella en Palma. Guillermo Reynés Corbella ha decidido publicar un amplio trabajo donde reivindica y estudia el regionalismo arquitectónico mallorquín y todo ello a través de la figura de su abuelo, Guillem Reynés i Font, el primer arquitecto que impulsó e implantó este movimiento.

«Coge elementos de la cultura árabe y tardo-romana, los patios de la herencia barroca (antes de la tradición gótica y romana), pone en valor los aleros y coloca torres en edificios aislados. Son elementos que ya están asumidos en el imaginario popular como la arquitectura mallorquina», dice el autor de este trabajo que en realidad es su tesis, iniciada en 1985 y leída en 2020, obteniendo la calificación de Sobresaliente Cum Laude. Guillermo Reynés ha buceado en los archivos familiares para analizar el trabajo de su abuelo, que a su vez es hijo del arquitecto Gaspar Reynés i Coll, autor de edificios tan paradigmáticos como el Hostal Cuba, Can Pujol o el Edificio Borne.

Can March (actualmente, museo) de la calle Sant Miquel.
La iglesia del Monasterio de la Real (izquierda).

Gran pérdida

Guillem Reynés i Font falleció muy joven, a los 41 años, y aún su huella está muy enraizada en la arquitectura insular. Fue el primer mallorquín que obtuvo el título por la recién fundada Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde conoció a Antonio Gaudí. Después estudió tres años más en la Escuela de Madrid, «donde realmente se formó». El trabajo de Reynés i Font funde en el regionalismo mallorquín «la búsqueda utópica entre tradición y modernidad. Cómo ser moderno sin dejar de respetar el pasado o cómo a través de la tradición se puede alcanzar la modernidad», dice el autor de la tesis. Con el regionialismo mallorquín inaugurado por Reynés i Font se adaptan los edificios al medio, al clima y a las necesidades peculiares donde el residente va a vivir.

De esta manera, el abuelo de Guillermo Reynés «rompe con el eclecticismo imperante y los historicismos foráneos», cuyo ejemplo más claro es el edificio del Banco de España. Muy joven pero prolífico, Guillem Reynés i Font, que falleció en 1918 a causa de la gripe española, deja un rastro visible de su trabajo que luego se irá contagiando al resto de construcciones. Como Arquitecto Provincial de la Diputación fue autor de la Clínica Mental (el Psiquiátrico de Palma), de las escalinatas de la Seu y la Torres des Caps, así como de la rehabilitación del Salón de Plenos del Consell de Mallorca.

Guillermo Reynés Corbella, autor de la tesis.

Portada del libro publicado.

Entre sus obras está el Lazareto de Mahón, el Palacio Museo March de la calle Sant Miquel (que fue residencia de la familia March) o Sa Torre Cega de Cala Ratjada, el Teatro de Inca o los Misterios de Lluc. Se opuso firmemente al derribo de la puerta de Santa Margarita, la mítica Bab el Kofol, por la cual entró Jaime I a conquistar la ciudad. Comprometido con la cultura, participó en el I Congreso Internacional de la Lengua Catalana. La llama de Guillem Reynés sigue viva.