Entrevista a Flor, José, Marta y Pere. | Marina J. Ramos

Ligar en internet ha dejado de ser raro y tabú. Para gran parte de jóvenes, descartar perfiles, entablar conversaciones con desconocidos y conocerlos se ha tornado, incluso, en hábito. Es tema de conversa entre amigos y fruto de alegrías y desdichas, a partes iguales. Un nuevo mundo que se impone con fuerza sobre azar o contactos. Ahora es el algoritmo quien decide el hado, pero el que también abre el abanico de posibilidades para encontrar a esa persona especial de entre la multitud.

«La mayoría de mis amigos ha utilizado la ‘app’ alguna vez»

Flor Almeida y su pareja se conocieron hace tres años en Tinder. Son el ejemplo de la nueva y ya generalizada forma de conocerse y ligar entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, antes de descargarse la aplicación, invadieron a Flor típicos temores: «Pensaba que iba a perder el tiempo, que estaba mal visto y que la gente iba a lo que iba». Ella no. Al principio la avasallaron multitud de chats, con las mismas preguntas: ¿Edad?, ¿Profesión?, ¿Hobbies?...Flor recomienda tiempo y paciencia para poder empezar a conocer la personalidad de la persona en cuestión, al mismo tiempo que asegura lo divertido del proceso. «Es muy entretenido ir dando ‘match’ y mostrar a tus amigos los chicos con los que estás charlando». Como contrapartida, de entre lo negativo destaca el agobio de sentir tener que dar una respuesta inmediata a gente que no conoce de nada: «Muchos te hablan al instante y quieren que tú hagas lo mismo». Lo que antes, incluso ella encontraba tabú, la pandemia lo ha generalizado. Se participa y se comparte con la misma naturalidad que quien habla por Whatsapp: «La mayoría de mis amigos ha utilizado la ‘app’ alguna vez». No es la única de su alrededor con pareja gracias a Tinder: «Mi hermano conoció a su pareja en la aplicación durante la pandemia, porque se aburría».

Ángel, tres años de citas y mil y una anécdotas

Tres años en Tinder dan para muchas anécdotas. Ligar y conocer personas constantemente es materia pura de desventuras, infortunios y situaciones, como mínimo, extrañas. Lo sabe bien el mallorquín Ángel Fernández, de 24 años. Sociable por naturaleza, usa la aplicación para conocer gente: «No estoy por una intención puramente sexual o amorosa, simplemente por diversión y por ver dónde me lleva la vida». Fruto de ello son los infinitos cotilleos y anécdotas que siempre saca de la manga, catalizadores de risas aseguradas. «Hay gente que me ha propuesto cosas un poco raras, como un chico que me pidió tener relaciones sexuales mientras tomábamos helio, porque decía que le gustaban mucho las voces agudas. Me pareció rarísimo y le dije que no», cuenta entre carcajadas. «Otro ‘match’ me planteó llenar una habitación de globos y tener sexo allí, en medio de los globos. Respeto todos los fetiches, pero la verdad es que me preguntan cosas muy extrañas». Entre los numerosos perfiles de turistas, vecinos y conocidos, un día encontró en la aplicación al que había sido en su día su profesor. «La curiosidad mató al gato, pero el gato murió sabiendo». Anima a probar esta forma de ligar para divertirse, sin necesariamente un trasfondo sexual, aunque advierte que es importante «tener claro el objetivo que se persigue desde el principio».

«En Tinder encuentras a media Mallorca»

José Capote es de los afortunados. Conoció a su novia en Tinder tras dos años de búsqueda intermitente en la aplicación. Se la descargó por probar algo ya en boca de sus amigos y gracias a ella ha encontrado, además de pareja, a quienes después se han convertido en amigos. Con su pareja surgió la chispa desde el principio y se ha mantenido año y medio después de ese primer encuentro cara a cara.

Como la mayoría, guardaba recelos al principio, pero en un primer vistazo ya se percató de que «en Tinder encuentras a media Mallorca. Hay mucha gente que no imaginarías», síntoma de que entre los jóvenes el uso de este tipo de aplicaciones ya está normalizado. Lo tiene claro: «Las redes sociales para ligar han llegado para quedarse». La mayoría de parejas que ha tenido José en sus 24 años las ha conocido a través de estos medios. Argumenta que ofrecen ampliar el círculo social y y tiempo para pensar las respuestas.

José Capote y su novia durante un viaje a Venecia.

Pere y Marta, de lo casual a una relación de tres años

Pere Batle rompió con su anterior pareja y, después de pasar un periodo de duelo, cuando se sintió preparado para volver a conocer gente, entró en Tinder. Solo tardó un mes en conocer a Marta Mayol, la que es su novia. En el caso de ella, fue más fácil, completamente espontáneo: «Estaba con mis amigas y tenía ganas de tener sexo, así que me animaron a abrirlo», confiesa entre risas. Esa misma tarde obtuvo numerosos ‘match’, entre ellos, el de Pere. La conversación la empezó ella. Tampoco se sinceraron, dejando temas de qué hablar en la que fue la primera de muchas citas. «La recogí en coche en su casa y fuimos a ver la puesta de sol a un mirador», rememora Pere. «Como mujer, no recomiendo hacer lo que hice. Hay que tener precaución. Es mejor quedar en un sitio público», aconseja Marta, echando la vista atrás. Tinder empieza a no ser cuestión de edad. No se delimita solo al sector juvenil. La madre de Marta, de 53 años, por ejemplo, conoció en esta app a su pareja, con la que lleva ya un año.

Pere Batle y Marta Mayol en una excursión.

«Es una herramienta sencilla para conocer gente nueva»

Martí Aloy, de 23 años, está soltero. No busca pareja estable ni un rollo de una noche. Está en la conocida plataforma para ampliar su círculo: «Es una herramienta sencilla para conocer gente nueva».

Sus amigos ya le habían hablado de la app, pero «hasta que no estás dentro y entiendes los patrones de funcionamiento, no acabas de entenderla». Queda para ver el atardecer, pasear o tomar algo en la terraza de un bar. En su perfil, cuelga selfies, imágenes risueñas y de paisajes. Para hacer match, él se fija también en las fotos y en la descripción, que aprovecha para iniciar conversaciones si la otra persona le corresponde. Suele filtrar los perfiles por la localización, priorizando si son de Palma y si comparte con ellos gustos, como el de viajar. En estos ocho meses que lleva en Tinder, califica su experiencia de «muy positiva. Es un sitio muy interesante, en el que uno, si es sincero, puede encontrar lo que busca». Por suerte, no ha tenido ningún susto grave, a excepción de que un usuario le confundió en una ocasión con un famoso actor de la serie Unorthodox de Netflix.