El incremento de la población flotante derivada del turismo ha motivado una subida de precios. | M. À. Cañellas

La inflación sigue disparada en Balears. En concreto, ha llegado al 10,7 % y ha superado a la media nacional, que se ha quedado en el 10,5 %, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Ante esta situación cabe preguntarse a qué se debe este incremento. Desde la Direcció General de Model Econòmic del Govern lo han atribuido a que «el sector de los servicios de alojamientos en Baleares ha incrementado los precios en el último año un 32,5 %; un aumento que prácticamente duplica a la media española, que es del 18,3 %. Este sector está trasladando a los precios finales sus incrementos de costes y está creciendo a niveles similares a los registrados en la electricidad y los carburantes, así como triplicando la media de crecimiento de los precios globales, que es del 10,7 %». Las citadas fuentes han concluido que «buena parte de la repercusión de estos incrementos de precios han sido absorbidos por los turistas».

Antoni Riera, director técnico de la Fundación Impulsa, ha explicado que los precios se han disparado en las Islas debido a los costes asociados a la insularidad, así como por la estructura económica que está muy centrada en el sector servicios. «Las economías que son más dependientes del sector servicios son más inflacionistas porque los servicios están sujetos a un menor grado de competencia. Esto explica la facilidad para repercutir el incremento de precios». En este sentido, ha puesto como ejemplo que un consumidor puede comprar un bote de pintura en muchos sitios, pero los servicios los turistas sólo los pueden adquirir ‘in situ’. Riera también ha apuntado que la dependencia que tienen el Archipiélago del turismo hace que los transportes tengan una importancia estratégica y el hecho de que el precio del combustible esté por las nubes repercute de forma directa en la economía isleña.

Desde la CAEB han explicado que «la diferencia de Balears con la media nacional no es significativa, se debe generalmente a las características de nuestra economía: los sobrecostes habituales provocados por la insularidad (transportes, materiales, etc.) y, muy especialmente, por la especialización tan marcada por el sector servicios».

Pau A. Monserrat, miembro del CES, profesor de la UIB y economista de FuturFinances.com, ha atribuido el incremento del IPC a los gastos derivados de la vivienda, tales como la electricidad. También ha añadido que la insularidad ha influido, ya que la dependencia de los transportes es muy importante.

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Luis García Langa, director de Corredordefondos.com, lo tiene claro y ha responsabilizado al turismo. En este sentido, ha argumentado que los precios han subido principalmente por el encarecimiento del coste de la electricidad, el gas y otros combustibles, que lo han hecho un 55,5 %. A su modo de ver, el incremento de la población, que han motivado los turistas, ha hecho que se consuma mucha más electricidad, tanto en los establecimientos hoteleros como en las viviendas vacacionales.

La segunda subida más significativa es la experimentada por los servicios de alojamiento (32,5 %); seguida de los paquetes turísticos (20,4 %). También ha ido al alza el coste de los alimentos (13,2 %). En su opinión, también ha sido porque al incrementarse la población de las Islas se ha consumido más comida. En otro apartado, el INE también ha dado a conocer que los precios de los hoteles y restaurantes han subido un 12,1 %. «Si nos fijamos en los epígrafes que más han subido a nivel nacional vemos algunos que nos afectan muy directamente, como puede ser el de hoteles, cafés y restaurantes. En el conjunto de España la subida es del 0,4 % este mes y del 7% interanual; mientras que para Baleares es del 1,9 % y del 13,5 %, respectivamente». A su modo de ver, es normal que el nivel de vida haya subido más en el Archipiélago balear.

¿Seguirán subiendo los precios?

Preguntado por si continuarán incrementándose los precios en las Islas, Langa ha respondido que «se deben estabilizar». Su predicción para Baleares es que «cuando acabe el efecto verano se puede volver a poner por debajo de la media nacional». En este punto, ha señalado que «las materias primas -tanto las energéticas, industriales como la alimentarias- están cayendo fuertemente debido a la ralentización económica mundial. Si a eso le sumamos las políticas de los bancos centrales, con subidas de tipos históricas, hace que podamos ver un frenazo más o menos brusco en los próximos datos de inflación, especialmente hacia final de año».

Por el contrario, el director técnico de la Fundación Impulsa cree que la inflación no bajará en los próximos meses y prevé que no lo haga hasta que se resuelva el conflicto entre Rusia y Ucrania o las medidas que han adoptado los diferentes gobiernos den resultado.