La acción de protesta en un restaurante del puerto palmesano trajo mucha cola e incluso un proceso judicial que acabó por exculpar a todos los activistas. | Redacción Local

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Algunos medios de comunicación han cargado las tintas en su contra en los últimos diez años. Activistas sin complejos cercanos a grupúsculos de todo tipo les han llamado de todo, en las calles y especialmente en las redes sociales, donde el anonimato a veces ampara las bravuconadas. «Terroristes, kale borroka catalana, cachorros de la CUP, malfollades, ganduls, totalitaris, vàndals» según ellos mismos recogen han sido algunos de los calificativos vertidos en su contra. La organización juvenil independentista Arran ha cumplido su primera década de reivindicación y acción política, y desde el primer momento Mallorca ha sido una pieza importante del engranaje compuesto por ateneos y asambleas esparcidas por todo el ámbito lingüístico catalán.

Justamente estos días conocíamos el veredicto de la justicia de las Islas, que consideraba que en la sonada protesta de Arran en el Moll Vell de Palma contra la masificación turística no se cometió delito alguno, a pesar de las patentes molestias a comensales y restauradores, y los titulares de todo tipo suscitados en la prensa. Sea como fuere, parece que hoy existe una mayor conciencia generalizada de que en un territorio limitado como Mallorca son necesarios los controles de algún tipo y hasta los cupos. Por ejemplo la península de Formentor (Pollença) tiene acotado su acceso y el puerto de Palma ha limitado su número diario de cruceros, convirtiéndose en una experiencia única de nuestro entorno.

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Las acciones de protesta contra la masificación turística en Mallorca y el conjunto de Baleares son tan solo una experiencia de las muchas que el colectivo juvenil ha recogido en estos diez años de vida en las Islas, Cataluña y Comunitat Valenciana. Todas juntas a buen seguro darían para un libro, y he aquí la novedad. «Queremos explicar a todas las jóvenes, pero también al resto de la sociedad, quiénes somos y qué hacemos. ¿Por qué defendemos la acción directa? ¿Qué objetivo perseguíamos asaltando un bus turístico, ocupando la sede del PP o tirando al suelo un toro de Osborne gigante? ¿Por qué somos independentistas, socialistas y feministas? En definitiva, queremos explicar por qué la lucha es el único camino. ¡Descubre nuestra historia como nunca nadie te la ha contado! Un relato en el que plasmamos algunos de los grandes retos y reflexiones que hemos hecho a lo largo de estos 10 años. Una firma renovada de nuestro compromiso con la revolución» afirman los anticapitalistas.

Arran protesta contra la masificación y cuelga una pancarta en el bus turístico.
Pancarta en el bus turístico con Bellver de fondo. Foto: R.L.

Para hacerlo realidad han emprendido un proyecto de micromecenazgo que persigue recoger aportaciones que sufraguen la impresión y distribución del libro, que desarrolla los primeros diez años de 'andanzas' de Arran. En redes sociales los jóvenes independentistas apuntan que «las aportaciones de este TotSuma irán destinadas a la producción del libro 10 anys segant Arran», en concreto a los costes de maquetación del libro, portada, corrección lingüística e impresión, así como a los costes de producción vinculados a las diversas recompensas y a su distribución y envío. Arran nació hace diez años en Berga (Barcelona) con la alianza de dos organizaciones juveniles independentistas de larga trayectoria y con implantación en Mallorca, Maulets y CAJEI. Desde 2012 capitaliza el sector joven de la Esquerra Independentista que promulgan organizaciones como Endavant.