Patricia Gómez, durante el acto de Europa Press. | Europa Press

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La consellera de Salud y Consumo, Patricia Gómez, ha reconocido, este miércoles, que la atención en las urgencias de los centros sanitarios de Baleares tienen «mucha presión». Gómez ha participado, este miércoles, en los Desayunos Socio-Sanitarios de Europa Press, en el que ha justificado este aumento de pacientes por la llegada de población flotante y el aumento de casos COVID. En este sentido, la consellera ha aseverado que no sabe «cómo explicar» a la población, que «muchas veces el médico no está porque es positivo en COVID». «La sensación que tengo es que es mi problema, pero no podemos huir de la realidad. La pandemia afecta directamente a los profesionales e inevitablemente las urgencias se ven afectadas», ha recalcado.

Sobre la vacunación de población de Baleares con la tercera dosis, la consellera ha especificado que las Islas son la comunidad con menos porcentaje y ha atribuido este índice a que la mitad de la población es extranjera. «Tenemos un 90% de la población vacunada con dos dosis y un 58% con la tercera. Ahora estamos insistiendo en que se pongan la tercera», ha comentado. No obstante, ha subrayado que donde hay «más dificultad» es en Atención Primaria en las zonas costeras porque «si caen» profesionales sanitarios por el COVID «es muy complicado».

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Sobre la ratio de pacientes en las Islas por médico de familia, cifrado en 50, la consellera ha explicado que el territorio de Baleares es «limitado» con lo cual no se puede comparar con la ratio de pacientes de profesionales, por ejemplo, de Castilla y León, que suelen tener unos 15, porque «se está hablando de un entorno rural y a lo mejor tiene que recorrer 50 kilómetros para visitar cinco enfermos». Según Gómez, «es cierto que médicos de Atención Primaria de Baleares tienen cupos más altos en algunas zonas y más bajos en otras». A pesar de que su apuesta por bajar estas ratios, la consellera ha matizado que Baleares trabaja en un sistema de complejidad del paciente.

De este modo, «no es lo mismo» una zona donde hay mucha cronicidad con una población más migrante o menos recursos económicos, que un centro de salud en una zona «rica cercana a Palma donde acuden más a la sanidad privada», ha explicado Gómez. Para acabar, ha reconocido que Baleares no cuenta con un plan especial para hacer frente a la viruela del mono, más allá del recuento semanal de casos. No obstante, ha confiado en que se pueda acotar pronto porque la transmisión es por contacto directo. «El riesgo es que pase a los animales y se convierta en endémico», ha remachado.