Imagen de archivo de taxistas en Son Sant Joan. | Pilar Pellicer

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Los taxistas de Mallorca denuncian que su actual flota está completamente desbordada por la demanda y que la Administración está empeorando una situación ya de por sí «caótica» manteniendo toda serie de trabas a su actividad. En especial, se quejan de que los exámenes del Ayuntamiento de Palma para acceder al carnet profesional tienen un nivel de dificultad excesivo que se demuestra con la escabechina de aspirantes que se sufre en cada convocatoria. «No tiene sentido que necesitemos más taxis y que pongamos pruebas tan difíciles», denuncia el presidente de la Asociación Sindical de Autónomos del Taxi de Mallorca, Biel Moragues para señalar que en la última convocatoria aprobaron solo 20 de 150 aspirantes.

«Gente con titulaciones universitarias suspendió el examen». Moragues pone el dedo acusador sobre un técnico en concreto de Cort que no quiso identificar pero al que responsabiliza de preparar unas preguntas prácticamente inasumibles para la gran mayoría, especialmente por las localizaciones que se requiere identificar para superar la prueba. «Están pidiendo la localización de calles en las que yo como taxista no he entrado en 30 años de actividad: callejones sin salida de barriadas como Son Gotleu en las que no se presta servicio», ha sentenciado Moragues, que propone rebajar al mínimo los requerimientos para dar respuesta a los meses de elevada demanda como sucede en Ibiza (que de hecho ha eliminado dichas prubeas de acceso). La falta de conductores, al igual que sucede en otros subsectores del transporte, es un grave problema, ya que «tenemos 300 licencias sin conductor en la actualidad».

No es la única traba que denuncian. Tampoco encuentran en todo el archipiélago los coches de menos de dos años de antigüedad obligados por normativa, ni consideran que se esté gestionando el transporte público de manera eficiente para atender la demanda actual, lo que repercute en el colapso también de su sector. «Somos el último eslabón del sector del transporte, pero todos estamos desbordados. Puedes ver colas de decenas de personas en las paradas de la EMT». Asimismo, denuncia también comportamientos impropios de profesionales de su propio sector que «a mí me avergüenzan». Así, Moragues anima a los usuarios a denunciar a aquellos taxis libres que no se paren a su señal. «Queremos que se denuncie porque nos parece vergonzoso. También hay emisoras que seleccionan los servicios y lo denuncio públicamente. Hay otras que simplemente no dan abasto».

Moragues se queja igualmente de que el Ayuntamiento «no controla ni comprueba las guardias de los taxistas; los hay que no se mueven del Paseo Marítimo porque para ellos el resto de Palma no existe», denuncia para añadir que de los 1.200 taxis de Palma alrededor de 400 no tienen ningún sistema de comunicación con el usuario. En ese sentido, Moragues propone una emisora o una aplicación que unificara el servicio concentrando a todos los vehículos en activo. «De esta manera todos los ciudadanos estarían concetados con el servicio; no se presta el servicio que se debería porque la Administración no lo controla y hay muchos intereses creados en este sector».