Imagen de archivo de venta ambulante ilegal. | M. À. Cañellas

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El vicepresidente del Govern y conseller de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática, Juan Pedro Yllanes, ha remarcado este martes que la venta ambulante no autorizada «es mayoritariamente consecuencia de situaciones de exclusión social». Así ha respondido el vicepresidente, en el pleno del Parlament, a una pregunta sobre este tema formulada por el diputado del Grupo Popular Antonio Fuster. Yllanes ha explicado que la venta ambulante no autorizada mayoritariamente no está relacionada con la ordenación del comercio interior u otras consideraciones de regulación económica.

Además, ha recordado que se trata de una cuestión que no es de competencia autonómica, sino municipal. Ha respondido al PP que incluso las patronales mayoritarias del comercio son conscientes de que este es «un fenómeno de cariz social y humano». En este punto, ha destacado que el Govern trabaja con asociaciones en diferentes proyectos para abordar esta materia. Sobre el apoyo a los comercios de las Islas, ha resaltado que la Conferencia Sectorial de Comercio aprobó por unanimidad los criterios de reparto y la distribución de los fondos destinados al proyecto 'Impulso a la pyme' del Programa de modernización del Comercio: Fondo Tecnológico, asignando a Baleares un total de 2,8 millones de euros.

Por su parte, Fuster ha criticado «la hipocresía del Govern» que «no quiere chiringuitos», pero «a los que venden productos ilegales, falsificados, de mala calidad y que representan una competencia desleal» les ponen «alfombra roja». Además, ha reprochado a Yllanes que eche la «culpa» a Delegación de Gobierno y a los ayuntamientos. «Menos fotos con los manteros y más apoyo a nuestros comerciantes, nuestros emprendedores y nuestros chiringuitos de playa», ha concluido Fuster. Ante estas críticas, Yllanes ha preguntado al PP «qué tienen que ver los chiringuitos de playa con la venta ambulante». «Estos discursos preparados una semana antes en casa y de charlatán, porque carecen de contenido, serán la costumbre que tendremos que aceptar de aquí a que finalice la legislatura», ha lamentado el vicepresidente.