Miquel Roca, Catalina Picó, Raquel Romero, Eugènia Cabrera y Margalida Gili en Son Espases. | Pilar Pellicer

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«Han sido seis largos años, pero visto en retrospectiva siento cierta nostalgia», confiesa Raquel Romero, una de los sesenta primeros graduados en la Facultad de Medicina de la Universitat de les Illes Balears (UIB). «Tuve dudas sobre si irme fuera de Mallorca a estudiar, pero me quedé por motivos económicos y creo que ha sido un acierto», añade la joven, que considera que han recibido una formación «fresca». «Los profesores estaban muy motivados y tenían ganas de hacernos sentir bien; no eran de los que llevan 20 años dando clase sin cambiar las diapositivas», añade Romero.

Eugènia Cabrera, otra de las graduadas, destaca lo mismo:«Alumnos y profesores hemos construido juntos la Facultad, no éramos simples números». Sobre los efectos que ha tenido la pandemia en su formación, considera que ha habido algunas cosas prácticas que «no hemos podido tocar ni ver», pero cree que todavía tienen tiempo de resolverlo. Ambas graduadas son palmesanas y afirman que su intención es quedarse a trabajar en las Islas, pero Cabrera lo tiene todavía más claro: «Mi deseo en la vida sería ejercer en Menorca». Antes de empezar Medicina hizo una formación de laboratorio y ahora le gustaría especializarse en Microbiología. Romero también está preparando el examen Médico Interno Residente (MIR), que se hará a finales de enero de 2023, pero no tiene claro qué hacer. «Lo que más me atrae es la pediatría», dice, y comenta que su idea es continuar en Mallorca, aunque no descarta irse.

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Raquel Romero y Eugènia Cabrera.

De hecho, el destino laboral de la primera promoción es incierto. Más o menos la mitad de los graduados este año son de las Islas y la otra mitad proceden de fuera de la Comunidad. De momento,    no es posible saber cuántos se quedarán trabajando en Baleares ni qué especialidades escogerán, según el decano de la Facultad de Medicina, Miquel Roca. Cabrera cree que los que son de fuera querrán volver a su región, aunque los hay que se plantearán quedarse en Balears por el hecho de haber estudiado en la UIB y porque saben que se prevé un relevo generacional en el sector público sanitario. «Los de aquí tenemos más claro el sentimiento de querer quedarnos; esperemos que una parte de los foráneos también se queden», dice. El 70 % de los sesenta graduados son mujeres, pero Romero y Cabrera reclaman medidas para que éstas tengan las mismas posibilidades que los hombres.

Aceptación del grado   

«Ahora cuesta mucho encontrar a alguien que esté en contra de la Facultad de Medicina, y había muchos que decían estarlo», explica el decano, porque la creación del grado generó polémica. «Para la UIB, en un momento que se requieren especialistas en salud, es un lujo poder sacar estos sesenta médicos; tener este grado era el salto cualitativo que necesitábamos», defiende Miquel Roca, que este martes atendió a los medios en el Hospital de Son Espases junto a las dos graduadas. También estuvieron presentes la que fuera primera decana de la Facultad de Medicina, Margalida Gili, y la Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la UIB, Catalina Picó. Sobre el uso del catalán en Medicina, Roca asegura que el primer día les dicen a los alumnos que «se llevarán un título y una lengua». Admite que en los primeros cursos las clases se hacen en castellano porque muchos estudiantes de fuera lo piden, pero que luego se va incrementando la presencia del catalán.