Josep Castells, diputado del Parlament desde el 2015, ayer tarde en la redacción del diario ‘Menorca’. | J.B.T.

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El Consell de Menorca ejerce este lunes, por segunda vez, su iniciativa legislativa al aprobar la proposición de Ley de la Reserva de la Biosfera de Menorca que ahora debatirá y tramitará el Parlament. La primera vez fue en 1999 con Ley del Camí de Cavalls, que el Parlament aprobó en 2000. En aquella ocasión hubo acuerdo en Menorca y se consensuó la proposición. Pero ahora la propuesta para la Reserva de la Biosfera, además del desmarque y severas críticas del PP, ha abierto una crisis en el Consell de Menorca con las renuncias que presentaron los tres consellers y siete directores insulares de Més per Menorca cuando la presidenta Susana Mora (PSOE) desconvocó el pleno en el que se iba a aprobar. Las renuncias no fueron aceptadas por Susana Mora y tras un periodo de reflexión se ha alcanzado un acuerdo interno para remitir la proposición al Parlament. El Consell de Menorca desoye las advertencias de la Abogacía de la Comunidad Autónoma.

¿Qué ha ocurrido en el Consell de Menorca?
—Que el Govern ha intentado interferir en el proceso de toma de decisiones del Consell de Menorca, y Més per Menorca no lo ha permitido.

¿Era necesario llegar a este punto de tensión, que ha desgastado al equipo de gobierno, como afirma Unidas Podemos?
—El detonante de la crisis no son las renuncias de los consellers de Més per Menorca, sino la suspensión del pleno, ya convocado sobre la base de un texto consensuado. El Govern pretendía adulterar a fondo la proposición de Ley, sólo una respuesta contundente podía evitarlo.

¿Ha sobreactuado Més per Menorca en esta crisis?
—Las renuncias se firmaron y se registraron. No hay sobreactuación, sino un mensaje claro y diáfano: si os plegáis a las órdenes de Palma, no contéis con nosotros.

¿Le sorprendió el informe de 17 páginas que los consellers Mercedes Garrido y Miquel Mir entregaron al Consell de Menorca?
—Me sorprende que, como se ha demostrado, sea inconsistente, sesgado y jurídicamente chapucero. El Govern no debería utilizar la Abogacía de la Comunidad Autónoma como ariete político.

¿Qué importancia da Més per Menorca a esta Ley de la Reserva de la Biosfera?
—Es una ley para dar respuestas a los retos más importantes a los que nos enfrentamos como sociedad, que podemos resumir en la necesidad de hacer sostenible la presencia humana en nuestra Isla, garantizando el bienestar de las generaciones futuras.

¿Su aplicación convertirá a Menorca en un laboratorio de la sostenibilidad?
—Dará instrumentos para gestionar de forma integral una reserva de la biosfera. La leyes son necesarias porque sirven para legitimar las políticas, pero las políticas se tienen que llevar a cabo. La ley, sin políticas, es sólo un papel.

¿En qué consisten las ‘modificaciones mínimas’ introducidas en el texto de la proposición redactado por el Consell de Menorca?
—Donde ponía «se transferirá al Consell las competencias X», ahora pone «el Consell asumirá las competencias X». Los cambios son más agradables para algunos oídos pero, jurídicamente, son irrelevantes.

¿Se conseguirá aprobar la ley antes de concluir esta legislatura?
—No tengo ninguna duda.

¿Prevé que los letrados del Parlament pongan objecciones a la proposición de ley que aprobará mañana el Consell de Menorca?
—No, porque no es su función. Sin embargo, su opinión siempre es valiosa.

¿Valora el riesgo de que la ley acabe en el Tribunal Constitucional?
—Evidentemente, tomaremos todas la precauciones para evitarlo. De todas maneras, le aseguro que las objeciones que algunos ponen a esta ley no son precisamente de constitucionalidad.

¿Se siente más cómodo Més per Menorca fuera del Govern que formando parte del Govern?
—Més per Menorca es un partido con vocación y sentido de gobierno, por eso gobernamos en el Consell de Menorca. En su día preferimos no estar en el gobierno autonómico porque nos pareció que tendríamos más influencia fuera que dentro. No es una cuestión de comodidad: es un tema de cómo ser más eficaces para conseguir los objetivos con lo que nos presentamos a las elecciones.

¿Han perdonado a Armengol que obligara a dimitir a Rut Mateu?
—El rencor no es buen consejero, ni en la vida ni en la política. No hay nada que perdonar. Lo que pasa es que de todo se aprende. Aquel incidente nos permitió conocer más a Armengol. Y esta legislatura ella nos ha conocido más a nosotros.

¿Més per Mallorca debería seguir su ejemplo y apoyar al Govern en unos temas y desmarcarse en otros?
—Las circunstancias de uno y otro son muy diferentes y por lo tanto las extrapolaciones no proceden. No soy nadie para decir qué camino debe seguir Més per Mallorca.

¿Qué supone ser el único diputado de ERC en el Parlament balear?
—Soy diputado de Més per Menorca. Mi pertenencia personal a Esquerra Republicana de Catalunya no condiciona mi trabajo político en nada.

¿Hay menorquinistas fuera de Més per Menorca?
—¡Y tanto! Pero progresivamente se van dando cuenta de que el mejor instrumento para defender su ideario es Més per Menorca.

¿Los cargos públicos deben ejercer un máximo de dos mandatos en el mismo puesto?
—La limitación de mandatos es un indicador de salud democrática. Dos o tres mandatos me parece un límite razonable.