Biel Majoral, Carles Furriols y Jaume Sastre. | PERE CARDÚS

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El histórico activista mallorquín Jaume Sastre y el médico Carles Furriols iniciaron hace tres días en Vic una huelga de hambre en defensa del catalán en la escuela. Ambos, que son miembros de la Assemblea de Representants del Consell per la República, pretenden presionar para que no se apruebe la modificación de la ley de política lingüística catalana presentada por el PSC, ERC, Comuns y Junts per Catalunya. «Los ataques al catalán merecen otra huelga de hambre», afirma Sastre, que en 2014 pasó 40 días sin comer como rechazo a la política lingüística del gobierno de José Ramón Bauzá (PP). El portavoz de los dos manifestantes es el músico mallorquín Biel Majoral, y los tres han sido acogidos en un local del Consell per la República en Vic.

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La propuesta de reforma anunciada a finales de marzo se iba a tratar en el primer pleno del Parlament catalán, pero el desmarque de Junts lo aplazó al 28 de abril, y ahora se ha vuelto a aplazar. Sastre y Furriols pensaban acabar la huelga el día 28, pero si la propuesta se lleva al pleno del 11 de mayo, valorarán si continúan o no con la protesta, según explica Sastre. La reforma anunciada a finales de marzo buscaba equilibrar la presencia del catalán y el castellano en la escuela (sin fijar porcentajes, como el 25 % de horas lectivas que pide la justicia). En opinión de Sastre, este porcentaje dictado por el Tribunal Supremo «genera jurisprudencia en el País Valencià y en Balears; esto ya es un motivo para sumarme a la huelga».

De hecho, recuerda que en Mallorca, el Tribunal Superior de Justicia de las Illes Balears ha admitido una denuncia que pide el mismo porcentaje de horas lectivas en castellano para las aulas de las Islas. «Es cuestión de tiempo que pase lo mismo que en Catalunya», advierte, y asegura que si no estuviera jubilado crearía una plataforma de docentes y familias para promover la «desobediencia civil» contra las sentencias «de la justicia española». «Solamente queda esta opción», añade. Por ello, el activista pide que los partidos políticos «no se rebajen» y reclama que no acaten la decisión de los tribunales. En este sentido, critica que el tema que denuncia no se puede separar de los procesos contra el movimiento independentista catalán.