Javier Arranz. | Jaume Morey

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El Ministerio de Sanidad y las comunidades aprobaron la nueva estrategia de control para la COVID-19 a nivel nacional que se aplicará a partir del lunes, una vez se compruebe que todos los indicadores pandémicos siguen en riesgo bajo, como sucedía en la última actualización semanal de Baleares.

La clave de todos los cambios que propone el documento está en si la persona contagiada presenta o no síntomas de la enfermedad. El grueso de la población general que dé positivo en SARS-CoV-2 y sea asintomática o tenga síntomas leves ya no tiene obligación de confinarse. Podrá ir a trabajar extremando las precauciones y, sólo en caso de empeorar o de necesitar una baja laboral tendrá que llamar a su centro de salud, como lo hace con cualquier otra patología y su médico le hará una valoración. Es el primer paso para tratar la COVID como una enfermedad más visto que la comunidad científica asegura que el virus se quedará como uno más entre la población. Como es sabido, tampoco los contactos estrechos de un positivo tendrán que confinarse.

Con esta nueva estrategia desaparece el concepto de aislamiento a causa de salud pública y el trato de la enfermedad se hará en base a criterios clínicos, es decir, todas las decisiones relativas a la enfermedad pasarán por un profesional sanitario.

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El cambio obedece al alto nivel de inmunidad que hay en la población debido a los contagios ya superados y a la vacunación, además el virus que circula ahora es muy diferente al del inicio de la pandemia en cuanto a sus efectos. Esta fase prevé tener una duración de un año y es un paso más a la normalidad. Mientras la mitad de las comunidades sigan con los indicadores en riesgo bajo o el 80 % de la población se mantendrá este cambio de estrategia si bien es reversible si la situación empeora, por ejemplo, por la aparición de una variante más peligrosa

¿ Y en qué se centra en los indicadores? Básicamente en la ocupación de camas hospitalarias en Planta y en UCI y de la transmisión o incidencia acumulada entre los mayores de 60 años.

Este colectivo, los inmunodeprimidos, las embarazadas y el personal que trabaja con vulnerables, (sanitarios y sociosanitarios) sí deben acudir al médico en caso de sospecha o aunque presenten síntomas leves. También habrá una vigilancia especial para las personas que hayan viajado 14 días antes de un positivo a zonas donde se detecten variantes del SARS que puedan ser de interés