Vista de la finca de Son Durí, en sa Ràpita (Campos), que queda más protegida frente a la construcción de 2.100 plazas turísticas. | P. Pellicer

Las desclasificaciones de suelo definidas en la última modificación del Pla Territorial Insular de Mallorca eliminan la posibilidad de construir hasta 2.374 plazas turísticas. El Departament de Territori liderado por la consellera insular Maria Antònia Garcías protege definitivamente los terrenos de Son Durí, ubicados en sa Ràpita y donde se podrían haber construido hasta 2.100 plazas, según datos de un informe de la Comissió de Medi Ambient de les Illes Balears que ya pidió al Ajuntament de Campos que preservara este espacio. Se trata de una zona de monte bajo y pinar de 16,8 hectáreas junto al final del torrente que desemboca en la playa, al lado del club náutico. De hecho, lo que hace la modificación es blindar todavía más que no se puedan desarrollar las plazas, que fueron restringidas en el Plan de Intervención de Ámbitos Turísticos (PIAT).

El plan también conserva 2,59 hectáreas de bosque en la entrada del núcleo de Cala Sant Vicenç (Pollença), donde se proyectaban 274 plazas turísticas. La parcela se encuentra delimitada por las calles Font de l’Astor y Ruiz de Alba, donde empieza el Camí de les Coves Blanques. «Está bien que se preserven algunos lugares por el simple hecho de que paisajísticamente no sean idóneos para crecer urbanísticamente», defiende la consellera, que recuerda que en el caso del núcleo pollencí se protege un pinar virgen en la falda de la montaña. «Los criterios de cambio climático y paisaje que incorpora la modificación indican que no se debe edificar en estos sitios», dice Garcías, y añade que «reducir el consumo territorial innecesario» es un pilar de la modificación, así como aprovechar los espacios ya construidos. Además, lo que se haga en adelante debe seguir criterios ambientales, como mantener un suelo drenado o propiciar la siembra de nuevos árboles.

La conversión de todos estos terrenos a suelo rústico responde a la revisión de las leyes 4/2008 y Ley de Urbanismo de las Islas Balears (LUIB) de 2017, pero también cumple con el decreto 9/2020 de medidas urgentes de protección del territorio impulsado por la Conselleria de Medi Ambient. Además de establecer las zonas desclasificadas por el propio Consell. Todo esto permite reflejar en un documento y en la cartografía toda la clasificación territorial, hecho que dota de «seguridad jurídica» a los promotores y ayuntamientos. «Hasta ahora la gente no sabía si estas zonas estaban o no desclasificadas; ahora sí», según apunta el director insular de Territori i Paisatge, Miquel Vadell.

Zonas protegidas

Los terrenos de sa Ràpita y Cala Sant Vicenç son solo dos ejemplos de las 54 zonas de Mallorca que protege el plan. De las 726 hectáreas (equivalentes a tres veces la superficie de la ciudad de Inca) que la modificación define como suelo rústico, algunos de los casos más destacables por su impacto se encuentran en municipios de la Serra de Tramuntana, el Pla o el Llevant de la Isla. La modificación del plan protege dos áreas importantes de Deià, una de las cuales se ve desde la carretera que viene de Valldemossa. Si se hubiera construido el terreno habría alterado la característica panorámica de la villa, situada en lo alto de una colina coronada por el campanario de la parroquia de Sant Joan Baptista. Las nuevas edificaciones se habrían levantado en la parte baja del alto. «El paisaje es el principal activo de Mallorca, hay que preservarlo», apunta la consellera insular de Territori. El otro terreno protegido está en la curva por donde pasa el Torrent des Salt, y al cual se accede a través del Camí de Son Ripoll.

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Deià. La modificación del plan territorial protege dos áreas cercanas al pueblo. Por una parte, la ladera de la colina que se ve en la imagen, pero también un terreno al que se accede por el Camí de Son Ripoll.
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Son Durí. La finca, de 16,8 hectáreas de monte bajo, pinar y campos labrados ubicada al lado de la rotonda del club náutico de sa Ràpita, queda protegida frente la tentativa de los promotores turísticos.
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Cala Sant Vicenç. El pinar que bordea la Avinguda Cavall Bernat de este núcleo pollencí se protege en el pla territorial y no se podrán construir las 274 plazas turísticas que se permitían hasta ahora.

Otra zona de Tramuntana que queda libre de futuros desarrollos urbanísticos es la que se encuentra a la salida del túnel del Port de Sóller, conocido como Camí de sa Figuera. Se trata de una zona de algarrobos, olivos y pinos, además de una colina con marjades. Quedan protegidas en el mismo municipio la zona del Camp de sa Mar, en el extremo contrario al puerto, y una pequeña parcela en el centro del pueblo. Justo en la entrada de Randa (Algaida), accediendo por la carretera que viene de Llucmajor, se conservan unos campos donde se podían haber hecho hasta una quincena de viviendas. En la zona del Llevant, destaca la declaración como suelo rústico de una zona de monte bajo y pinar en Cala Domingos (Manacor). El espacio ahora protegido corresponde a una urbanización que no se llegó a desarrollar, y de la cual quedan los restos de dos calles en mal estado que los bañistas que van a la playa suelen usar para aparcar el coche cuando el aparcamiento está completo.

En Porto Cristo, el plan define como rústico otro terreno ubicado entre Cala Murta y el centro de visitantes de las Coves del Drach. Cabe decir que parte de la zona está cubierta por un aparcamiento, pero el resto es pinar y garriga. Otra desclasificación de menor tamaño, pero no menos importante es la que se establece en Petra, donde se preservan unos campos que podrían haber sido una polígono industrial, conocido por el nombre de Son Dameto. De igual modo, se protegen unas campas adyacentes al núcleo de Can Picafort, y que colindan con el Camí de Santa Eulària y la vía que lleva hasta Santa Margalida. El plan también define como suelo rústico la finca de Son Puigdorfila, ubicada entre la urbanización palmesana de sa Teulera y la rotonda de Son Rapinya. En la misma línea, se conservan unos terrenos situados entre el polígono de Can Valero y La Vileta, llamados Can Fontet.

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Port de Sóller. A la salida del túnel, justo al llegar a la rotonda para entrar a la localidad, hay una colina por la cual pasa un camino frecuentado por residentes en la cual no se podrá construir.
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Randa. El campo que se ve en la imagen se libra de la construcción con el objetivo de no alterar el paisaje pintoresco del pequeño núcleo urbano perteneciente al municipio de Algaida.
Cala Domingos. La zona de garriga y pinar de este conocido punto del Llevant queda protegida como rústico. Se trata de una urbanización que no se llegó a hacer por la cual pasan dos calles mal asfaltadas.

Ocurre lo mismo en Son Güells, desde el CEIP Rafal Nou y el Estadio Balear, y en el núcelo de Son Sardina, entre la calle de Franch y el Camí de Can Simó. Para entender lo que supone la protección de todas estas zonas, hay que comparar las normativas. Si en 2004 el plan permitía un crecimiento del suelo urbanizable del 7,5 %, con la tercera modificación del plan aprobada inicialmente en el pleno del 29 de diciembre, ese crecimiento se limita al 3,22 %. Así, se han reducido un 30 % las posibilidades de crecimiento de los municipios, excepto en Palma, Inca y Manacor, donde el límite se fija en un 20 %. La aprobación definitiva del plan se prevé que sea en un año.

Punto de vista
Germà Ventayol

Otras reglas

Germà Ventayol

A estas alturas, uno ya sólo desea que las instituciones sean capaces de redactar unas normas coherentes y claras, en especial en materia urbanística. Modificar el PTI mallorquín está muy bien, pero que, por favor, luego lo dejen en paz y todos, propietarios y promotores, tengan claro qué reglas son las que rigen a partir de ahora. De verdad que lo de la inseguridad jurídica es un castigo que los ciudadanos no se merecen, aunque aquí sea lo más normal del mundo.

El apunte

Los ayuntamientos tendrán más libertad para crecer hacia dónde consideren

La modificación del Plan Territorial de Mallorca cambia las reglas urbanísticas de los últimos 17 años porque elimina las áreas de Transición y Crecimiento, que son las que definían donde debía crecer cualquier núcleo urbano antes de poder hacerlo hacia otra parte. Ahora, los ayuntamientos no tendrán que basarse en estas zonas prioritarias y podrán decidir en qué parte del pueblo pueden edificar. Esto se hará en base a unos criterios paisajísticos y ambientales marcados por el plan. De esta manera, el Consell no indica a los consistorios por donde tienen que crecer sino que dice como lo deben hacer para respetar el paisaje y luchar contra el cambio climático. Esto podría limitar la especulación porque los ayuntamientos tendrán más espacio para elegir dónde ampliar la trama urbana y no será tan fácil predecir hacia dónde lo hará.