Reproducción del virus de la COVID-19. | Pixabay

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La COVID-19 está en plena expansión y cada vez hay más personas contagiadas. Sin embargo, hay algunas que, pese a que han tenido un contacto muy estrecho con el virus, no se han infectado. ¿Cuál es el motivo? El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, ha explicado que «hay personas que tienen un fuerte sistema de defensa celular, es decir, de memoria inmunológica. Y no se sabe porqué». Por ello, se va a analizar el material genético de más de un millar de súper inmunes de todo el mundo. «El consorcio internacional 'Covid Human Genetic Effort' está estudiando la genética de 1.000 personas en todo el mundo, súper inmunes», señala.

En este punto, precisa que en España participan unas 14 personas en el estudio. «No se han elegido especialmente ni por su peso, ni edad, ni forma física, ni por la exposición al virus, los cuales las seis olas han pasado como si nada», expone. «El único requisito es no tener anticuerpos y no estar vacunado. Para el estudio van a secuenciar su genoma, sus genes, saber cómo son y cómo han evitado el contagio. Son personas totalmente resistentes a la infección aunque hayan convivido estrechamente con un afectado y sin protección».

El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva explica que «se estima que en una casa en el que se convive estrechamente, la tasa de infección del SARS-CoV-2 tras la exposición a un contacto es del 70 por ciento, aproximadamente. Hay individuos que no se infectan a pesar de un contacto prolongado con un paciente incluso grave». Sí se conoce algo sobre los genes de resistencia. Así, «el grupo sanguíneo 0 es menos susceptible a contagiarse de la COVID-19, la posibilidad de contagio se reduce hasta un 18 por ciento. También hay mutaciones en genes del sistema inmunitario que pueden producir una respuesta inmune superexagerada».

March aclara que «la teoría es que estos genes, o variaciones genéticas, impiden que el virus penetre en las células humanas o se multiplique dentro del cuerpo. Para entenderlo es necesario comprender cómo penetra el coronavirus en el organismo: su proteína S, o spike, es la llave que abre la célula al patógeno. Pero hay otras proteínas que ayudan a que el agente viral penetre. La teoría es que puede haber genes que provocan que estas proteínas cómplices en el contagio estén ausentes o sean defectuosas, lo que en gran medida obstaculizaría que el SARS-CoV-2 penetre en la célula».

Además, añade que «también las células T de estas personas detienen el SARS-CoV-2 al inhabilitar un grupo de proteínas virales o complejo de transcripción de replicación, que ayuda al virus a reproducirse. Una proporción mayor de no contagiados tenían células T que reconocen este complejo», concluye.