El precio de la luz el día de Nochebuena fue casi ocho veces mayor que el que se registró en el mismo día de 2020 y casi quince veces al que hubo el 23 de diciembre de 2019. | Tom analogicus

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Los precios de la energía despiden 2021 en España en sus niveles más altos, con la luz marcando récord tras récord desde julio, el gas disparado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre a corto plazo, y el resto de carburantes en niveles que no se veían desde hace cerca de una década. Cómo acabarán el año y cómo lo arrancarán los recursos que propician que todos los engranajes funcionen, que la noria siga girando y que nos calentemos en invierno. Algo tan sencillo y necesario como eso.

Diciembre ha acabado como uno de los meses más caros de la historia en el precio de la luz en nuestro país. Para muestra un botón. El precio de la luz el día de Nochebuena fue casi ocho veces mayor que el que se registró en el mismo día de 2020 (39,94 euros/MWh) y casi quince veces al que hubo el 23 de diciembre de 2019, justo antes de la pandemia de coronavirus, cuando el consumidor pagó 20,96 euros/MWh.

Ante la escalada de precios que afecta desde hace un tiempo a España, el Gobierno se ha visto obligado a prorrogar durante el primer cuatrimestre de 2022 la bajada de los impuestos que gravan la factura eléctrica. Recientemente el presidente Pedro Sánchez expuso en el Senado todas las medidas que su Gobierno ha impulsado para lograr una factura eléctrica menos abultada. En esa sesión el mandatario ofreció algunos datos de interés.

Por ejemplo, apuntó que 27,7 millones de hogares españoles, autónomos y pymes han visto reducidas sus facturas de la luz desde la entrada en vigor del real decreto ley de rebaja del IVA del 21 % al 10 %. Según afirmó la rebaja se nota en la práctica totalidad de los hogares y el 72,5 % de los contratos de suministro de electricidad de pequeñas y medianas empresas. Además, el Gobierno ha reducido el 96 % de los costes que dependen de él. Ello implica que el ejecutivo ha puesto toda la carne en el asador –toda de la que dispone cuanto menos–, y que por este lado la factura no va a encogerse más. Es materialmente imposible.

Todo esto tiene una derivada, y esta derivada un coste, en tanto aquello que ha dejado de recaudar el Estado por la rebaja del IVA de la electricidad, el recorte del tipo del Impuesto Especial sobre la Electricidad y la suspensión temporal del Impuesto sobre el Valor de la Producción Eléctrica para paliar el encarecimiento de la factura. Todo sumado ha supuesto un impacto global de 1.336 millones de euros en la recaudación tributaria hasta el mes de noviembre.

¿Cuál es la perspectiva más inmediata? los expertos en el mercado energético pronostican que la factura de la luz seguirá unos senderos similares a los conocidos en este 2021. ¿Cuáles son los principales argumentos que sustentan esta premisa? El sistema de tarifación eléctrica es el que es, y el coste de la electricidad que consumimos incluye los recargos o descuentos correspondientes a los cuatro complementos tarifarios existentes –discriminación horaria, energía reactiva, interrumpibilidad y estacionalidad (las dos últimas solo aptas para alta tensión) los importes del alquiler de los equipos de medida y los impuestos.

De hecho la crisis energética en términos europeos, marcada por el incremento del precio del gas en los mercados internacionales, y el encarecimiento de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2), han obligado al ejecutivo a matizar su promesa de que el recibo de la luz de 2021 tenga un precio similar al de 2018. Sánchez dijo en la Cámara Alta que «casi» lo alcanza.

El contexto actual tras la pandemia ha provocado que el mercado mayorista de electricidad (pool), en el que se negocian los precios de la luz con un día de antelación para todas las horas del día, se haya disparado durante 2021 a niveles que jamás se habían registrado. Para explicar este aumento exponencial hace falta mirar el comportamiento del gas natural y del mercado de derechos de emisión de CO2.

Hay que recordar que el invierno pasado el gas ya marcó precios muy elevados debido a la alta demanda a nivel mundial, impulsada principalmente por el sudeste asiático, que se enfrentó a una ola de frío histórica que agotó todas las reservas. El precio del gas natural para entrega en enero de 2022 en el mercado europeo de referencia, el TTF holandés, ha marcado un nuevo récord tras situarse por encima de los 135 euros/MWh. Detrás de este aumento se encuentran las tensiones geopolíticas entre Rusia, Estados Unidos y otros países occidentales ante un posible movimiento militar del país soviético en la frontera con Ucrania, que podría provocar la paralización del gasoducto Norstream 2, que llevará gas a Alemania por el Báltico y debería entrar en funcionamiento de forma inminente. En nuestra casa, el conflicto magrebí ha reducido considerablemente el caudal de materia prima que llega a España directamente a través del gasoducto, una situación en vías de resolución a medio plazo que según las autoridades no afecta al abastecimiento.

Además el precio de los derechos de emisión de CO2 que pagan los grandes consumidores energéticos, que ha superado en diciembre los 80 euros por tonelada cuando hace un año rondaba los 30 euros, ha provocado que las plantas de generación eléctrica que utilizan gas, y que suelen marcar el precio de la electricidad en un mercado eléctrico marginalista que retribuye todas las tecnologías al precio de la más cara, hayan visto incrementados sus costes de operación, repercutiendo ese incremento de precios en el consumidor final sin que este pueda hacer nada al respecto.

Finalmente, la gasolina y el gasóleo están directamente perjudicados por la crisis energética que vivimos a caballo de 2021 y 2022. Estos productos se han encarecido cerca de un 25 % desde que comenzó el año debido al aumento de la movilidad tras la primera fase de la pandemia y a la oferta limitada de petróleo que mantienen los grandes países productores. Así, la gasolina estuvo cerca de alcanzar su máximo histórico en noviembre tras encadenar tres meses de subidas después del verano, mientras que el gasóleo no se pagaba tan caro desde hace casi ocho años. Pese al descenso registrado en el último mes, ambos carburantes son a día de hoy cerca de un 27 % más caros que en la misma semana de 2020, y alrededor de un 13 % superiores respecto a 2019.