Parte del equipo que conforma Sanifit, empresa con sede en el Parc Bit que ha protagonizado una millonaria adquisición. | Jaume Morey

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Este lunes pasado saltaba a las portadas la operación empresarial en la que la farmacéutica Vifor Pharma compraba la empresa mallorquina Sanifit Therapeutics. por 205 millones de euros más beneficios. Las cifras son estratosféricas y sacan a la luz un sector semioculto, que apenas parece salir en los titulares y que encarna a la perfección la tan cacareada (y necesaria) apuesta por el I+D que aparece en los discursos políticos. El sector de la biotecnología y la biomedicina se ha revelado como imprescindible, especialmente a raíz de la pandemia.

La investigación y el desarrollo han logrado la vacuna y además, es un sector que apenas se ha visto golpeado como sí lo ha sufrido el turismo y los servicios, Sanifit es uno de lo 16 miembros de Bioib, el clúster de biotecnología y biomedicina de Balears. Son muy pocas empresas, que por número solo representan el 0,04 por ciento de la actividad empresarial de las Islas. Pero esta pequeña gota en el océano emprendedor supone ni más ni menos que el 50 por ciento de la I+D privada de las Islas.

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Joan Perelló, CEO de Sanifit.

Joan Perelló, además del consejero delegado de Sanifit, es el presidente del clúster Bioib. «Representamos prácticamente la totalidad del sector en las Islas y es muy heterogéneo: desarrollo de medicamentos, tecnología farmacológica, empresas de dispositivos médicos, servicios de salud, biomedicina... Y nuestros modelos de negocio no son los mismos. Pero hay un hilo conductor que une al sector de la biotecnología, que es la apuesta por la investigación y el desarrollo». El caso de Sanifit es extraordinario pero, como dice Perelló, «son necesarios recursos adicionales en el sector y este tipo de empresas para que Sanifit no sea una excepción en este país. Cuando hay recursos para investigar, pasan cosas extraordinarias. Y aquí hay 15 empresas extraordinarias que necesitan recursos».

Investigadores en el laboratorio de Sanifit.

Bioib hace una investigación de guerrilla, en condiciones difíciles. Y más en una comunidad que no tiene tradición investigadora y donde «el 80 por ciento del PIB gira en torno al turismo. De cara a lo políticos, somos una fotografía muy barata», dice Perelló, que advierte de la necesidad de destinar fondos «que ahora los tienen, de los presupuestos para 2022. Y están llegando los fondos Next Generation pero no se están canalizando bien. Están disponibles pero no nos llegan».

Fernando Barrera, vicepresidente de Bioib y además, CEO y fundador de Circe, señala que «el clúster engloba al 15 por ciento del personal investigador privado del Archipiélago. A nivel de patentes representamos la mayoría de las que se registran en las Islas. Las empresas del clúster han registrado 178 patentes a nivel internacional». Otro asunto es la facturación de estas empresas: «La mayoría de ellas trabajan en modelos de investigación, por lo tanto trabajan a pérdidas», señala Barrera.

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Fernando Barrera, vicepresidente de Bioib y además, CEO y fundador de Circe.

Jaume Bassa, también vicepresidente del clúster y CEO de GenoMI Diagnostics, advierte que «una vez que estas empresas tienen un producto, tienen beneficios. Éste es un sector muy joven y muchas de estas empresas están en fase de investigación, necesitan todo el músculo para financiar estas investigaciones». Tras muchos años de estudios y trabajo, «ya tienes el producto. Entonces lo vendes directamente o a través de una adquisición para que una empresa industrial ponga el producto en el mercado». Es el ejemplo de lo ocurrido con Sanifit esta semana.

«Un caso de éxito es que un producto llegue al mercado, a los pacientes. No es una gran transacción, sino algo que la sociedad pueda disfrutar», dice Bassa. En el clúster, que trabaja mano a mano con la UIB, se engloban empresas que están en todo los estadios de desarrollo. Algunas ya comercializan sus productos y tienen muchos empleados, pero otras muchas son start ups que se dedican única y exclusivamente a la investigación y el desarrollo.

Jaume Bassa, también vicepresidente del clúster y CEO de GenoMI Diagnostics.
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Es el caso de Labolife, que cuenta con más de 100 empleados, o GenoMI, presidida por Bassa, que está desarrollando productos y está lanzando otros al mercado. «El I+D no se saca de la facturación, sino del apoyo financiero y del Govern, que canaliza ayudas europeas para el sector. Por eso es tan importante que se nos tenga en cuenta. Somos un grupo pequeño de empresas que generan un gran impacto en el I+D de Baleares».

GenoMI Diagnostics, por ejemplo, está a punto de sacar la mercado un kit de diagnóstico para la COVID a través de la saliva. «Hemos desarrollado una variante de la PCR que no necesita equipos complejos sino solo un bloque térmico. En 30 minutos y solo con una muestra de saliva puedes diagnosticar al paciente y se puede llevar a empresas o escuelas», según Bassa. Ahora están en contacto con laboratorios de diagnóstico que canalizarán la comercialización del producto.

En Spotless investigan en la desinfección y el tratamiento del aire.

Mientras tanto, Circe ha desarrollado una molécula en forma de cristal más estable que permite estabilizar principios activos como la vitamina D. «Es un problema de calidad y de seguridad. Hay informes que dicen qué cantidad de vitamina hay que tomar pero igual la pastilla puede tener entre el 10 por ciento o el 200 por cien de la cantidad indicada en la etiqueta. Es decir: o no tomas nada o doblas la dosis, lo que puede ser peligroso», cuenta Barrera. Con las investigaciones de Circe, se ajusta la dosis exacta para que la vitamina sea efectiva peor no excesiva.

En el clúster hay 16 empresas que llevan a cabo todo tipo de investigaciones y desarrollos. Además de las ya mencionadas, Farmadosis, dedicada a la provisión de servicios farmacológicos, suministro de material farmacéutico y médico, y desarrollo de tecnología sanitaria a nivel internacional. O Spotless, que trabaja en la desinfección y el tratamiento del aire. La empresa Vitalmend Baleares se encarga de comercializar almendra mallorquina y productos derivados, mientras que el Centro Balear de Biotecnología Aplicada (CBBA) es una consultora medioambiental. Genosalut se dedica a la investigación, innovación y desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico genético y Alimentómica es la primera spin off de la UIB que investiga y desarrolla nuevos componentes, tecnologías o prácticas innovadoras para prevenir la obesidad y sus patologías.

Por su parte, Aquicultura Balear se dedica a la crianza y comercialización de la dorada y la lubina, mientras que Syntax for Science proporciona soluciones para todas las fases de desarrollo clínico. Además, NuMat Medtech se centra en el desarrollo de biomateriales innovadores para dispositivos anclados en hueso, DIMI se dedica a la microinmunoterapia y Stem Europe es un centro clínico especializado en cirugía plástica y reparadora gracias a las terapias celulares. A su vez, Stem Care Company ofrece terapia regenerativa basada en las células madre adultas del propio cuerpo para, sobre todo, gatos, perros y caballos. Otro ejemplo es Labo’Life, un grupo farmacéutico dedicado a los medicamentos de microinmunoterapia.

Con este abanico de empresas enfocadas al I+D, el clúster lamenta que desde hace dos años no reciben ninguna ayuda por parte del Govern. La última partida que llegó fue de dos millones de euros. «El mero hecho de que existan estas 16 empresas es un milagro. Deberían recibir mucha más atención. Hemos pasado por una crisis sanitaria y económica y salimos de ella gracias a la biotecnlología», dice Perelló. Por su parte, Barrera advierte que «los políticos son conscientes de la necesidad de invertir en I+D, pero solo se dice en los discursos y no hay un apoyo científico real en Balears». Si España está a la cola de la Unión Europea en inversión en I+D, Baleares está a la cola de España. «Estamos a la cola de la cola de Europa», se lamentan desde el clúster.

Gestión

La llegada de los fondos Next Generation supone una burbuja de oxígeno para este sector. Por ese motivo el clúster ha presentado el Proyecto Bionexe, que pretende llevar a cabo la gestión de la bioincubadora del Parc Bit, el complejo científico-técnico que se abrirá en 2022. Una apuesta de la Direcció General de Universitat i Investigació, que contará con laboratorios propios y dirigirá tesis doctorales, entre otros.

Varias empresas del clúster han presentado proyectos que optan a los fondos Next Generation por valor de 22 millones de euros, de los que 10 son inversión pública y 12, privada. «Las grandes vacunas o hallazgos científicos suceden en países donde se apuesta por la investigación. No es que sean mejores que nosotros, es que hay más inversores», cuenta Perelló. La junta directiva confirma que «la resiliencia caracteriza al clúster».