Lluís Apesteguia. | M. À. Cañellas

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Antoni Noguera se va. Dice que una mujer, y no él, tiene que dirigir Més porque en la plana mayor del partido hay demasiados hombres. Es una justificación cierta que ha pesado de verdad en su decisión, pero que muy probablemente no es completa del todo. Hay otras razones y la victoria de Lluís Apesteguia es una de ellas. Noguera no había dejado clara su decisión de si optaría o no a la reelección como coordinador de Més y se había limitado a señalar que se pondría a disposición del partido cuando llegaran las primarias.

No ha sido así. No se ha puesto a disposición del partido, sino que ha comunicado que su decisión de no seguir es irrevocable y que ya ni siquiera aspira a ser cabeza de lista al Congreso de los Diputados, un puesto que anhelaba desde hace tiempo. Dice que este cargo debe ser para Vicenç Vidal, asumiendo así un runrún que circulaba por los pasillos de la sede ecosoberanista desde hace cierto tiempo. Hasta hace poco menos de una semana, todos en Més daban por hecho dos cosas: que Maria Ramon ganaría las primarias y que Antoni Noguera repetiría como coordinador general. Las previsiones han saltado por los aires, algo que en Més pasa con cierta recurrencia, y el partido se enfrenta de nuevo al desafío de improvisar un líder en menos de 30 días.

Desde la marcha de Biel Barceló, el último gran referente de la formación, Més no ha sabido dar con un perfil que aglutine capacidad de liderazgo interno y proyección pública externa. Ha ido encadenando una sucesión de candidatos y de líderes, más o menos improvisados, más o menos creados por el aparato de turno, hasta que llegó Noguera, que podía haber sido ese líder-candidato que buscan hace tiempo. No ha sido posible y Més ha pasado de tener un líder que no quería ser candidato a tener un candidato que no quiere ser líder. ¿O sí? Esa en una de las preguntas que todo el mundo se hace ahora en Més porque saben que Apesteguia tiene una personalidad más que suficiente para dirigir el partido y que parezca que lo hace otra persona.

La salida de Noguera tiene algo que ver con eso, con esa personalidad que llevará poco a poco a Apesteguia a convertirse en la cara pública de Més, un papel que hasta ahora desempeñaba Noguera y que podría haber mantenido, más o menos, de haber mediado una victoria de Ramon. La marcha de Noguera allana el camino para que el nuevo candidato ¿líder? tome el control.