El crucero Celebrity Apex. | Click

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La entidad Palma XXI ha exigido este miércoles la inmediata regulación del flujo de cruceros, después de que hayan vuelto a coincidir 5 embarcaciones de este tipo a la vez en el puerto de Palma, una situación que tildan de «atentado contra el sentido común».

En los 13 días que van de octubre, 22 cruceros han hecho escala en Palma, y el lunes coincidieron 5 al mismo tiempo, superando «todos los récords de llegada desde que comenzó la pandemia y volviendo al peor escenario del verano de 2019», ha denunciado Palma XXI, parte de la Plataforma contra los megracruceros, en un comunicado.

Que coincidan 5 cruceros quintuplica la cifra de un solo barco al día como máximo que propone desde hace dos años la Plataforma contra los Megacruceros, que reclama un estudio riguroso, con evidencias científicas, de los impactos ambientales, sanitarios, sociales y económicos de este tipo de turismo.

Consideran que esta nueva coincidencia de varios buques revela que «la situación está fuera de control y no hay ninguna muestra de voluntad por parte de las instituciones de querer estudiar estos impactos y limitar la llegada de megacruceros a la segunda ciudad de Europa más contaminada por estos buques».

Alertan de que recibir cinco cruceros en el puerto de Palma, «en plena emergencia climática y aún en situación de pandemia va en contra de todo sentido común», cuando el turismo de megacruceros es contrario a la moratoria acordada por la Autoridad Portuaria de Baleares el 26 de febrero de 2020, a petición del Govern balear.

«Han tenido un año y medio para acordar una regulación y todavía no lo ha hecho», denuncia la entidad, que considera la presencia de tantos barcos a la vez «un atentado ecológico contra la calidad del aire y del mar de Mallorca» y también contra la ciudadanía porque «afecta gravemente a la convivencia entre turistas y residentes y pone en riesgo el rebrote de la pandemia».

Este tipo de turismo consume recursos fundamentales para los residentes como el agua, un bien escaso, y servicios públicos, como taxis o servicios de limpieza, denuncian.
Añaden que la coincidencia de tantos cruceros también va en contra de los propios cruceristas.

Denuncian además que es un tipo de turismo contrario al derecho al trabajo digno, «ya que mantiene unas condiciones laborales de la tripulación que no aceptaría ningún sindicato europeo» y supone además tolerar «negocios establecidos en paraísos fiscales» porque lo promueven «empresas multinacionales con ganancias multimillonarias que no tributan en España ni en ningún país».

La plataforma exige a la APB, el Govern, el Parlament y los partidos del Pacte «que pongan en marcha ya una regulación del flujo de cruceros que mantenga el límite de uno al día, hasta que no se tengan estudios empíricos de la carga que la ciudad de Palma puede mantener, sin daños y perjuicios, de este tipo de turismo».

Exigen además la ratificación del acuerdo de febrero de 2020 de no confirmar reservas de cruceros a partir del 1 de enero de 2022.