El nuevo presidente del PI en Mallorca y Balears, Tolo Gili, posa en la sede del PI en Palma. | T. Ayuga

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Tolo Gili (Artà, 1971) se ha hecho con la presidencia del PI en el primer congreso de la formación que se ha afrontado sin una lista de consenso entre las dos corrientes del partido. Bregado en la política municipal asume con optimismo las riendas de un partido con las bases divididas.

El congreso del PI ha constatado la división interna del partido. ¿Como piensa superarla?
—Hay que hacer entender a toda la militancia que si hasta ahora el PI era un partido al servicio de pocas personas, ahora son las personas que forman el PI las que deben estar al servicio del partido y de lo que defiende. Venimos de donde venimos y hará falta mucha pedagogía pero quien quiera sumar y trabajar para el partido será bienvenido. Los que no busquen otros objetivos están invitados a irse.

¿Teme que la fractura se materialice con bajas de afiliados y la salida de líderes municipales e insulares?
—No, no sufro por las posibles bajas. Me esfuerzo y me esforzaré para que todo el mundo se sienta cómodo en el PI, encuentre su lugar y se quede. Estoy convencido que lo que hace falta ahora es dejar de lado los personalismos, promover la marca del PI y crecer.

¿Piensa en una posible repetición del congreso del PI?
—No, de ninguna manera. Pienso llegar hasta el final del mandato. Ha sido la primera vez que en el congreso se presentaban dos candidaturas rivales y no una lista de consenso. Creo que nuestros estatutos no estaban preparados para afrontar esta situación. Hubo crispación y ha existido un cierto grado de maltrato y desprecio a los afiliados. No pienso consentirlo ni permitir que se repita.

¿Qué debe cambiar en el PI?
—Hasta ahora ha sido un partido basado en personalismos muy marcados y cuando se marchan los líderes se producen vacíos de poder. Así pasó cuando Jaume Font se fue. Para solucionarlo se hizo una lista de consenso pensando en personas concretas pero no en el proyecto del PI. Se ha visto que la marcha de Font se cerró en falso con una lista unitaria. En el pasado congreso eso cambió, nos presentamos dos listas pero los estatutos no estaban preparados para eso, son poco concretos en lo que se refiere a dimisiones y el congreso se ha organizado con normas poco claras. Además de los estatutos hay ciertas cosas que no funcionan y quiero convocar una convención para redefinir el PI.

¿Habla de una Convención para refundar el partido?
—No, nuestra ideología no debe cambiar pero hay que aclarar conceptos. Ocupar el espacio del centro político no es fácil y a veces nos acusan de ser demasiado genéricos. Nuestros pilares son el autogobierno, la autonomía financiera y la identidad propia. Deben seguir siéndolo pero nuestro relato debe renovarse para que la marca del PI sea un valor. Hasta ahora hemos sido un partido de caras y personas, pero quiero redefinir el proyecto del partido para reforzarlo y para que los ciudadanos puedan identificarnos mejor.

¿Podrá eso acabar con las dos facciones históricas del PI?
—Eso tiene que acabar. Hemos perdido mucho tiempo y esfuerzo en apaciguar las guerras internas. Debemos centrarnos en las bases y en las políticas efectivas. No tenemos que tomar decisiones que puedan interesar a veinte personas en el partido, tenemos que decidir cosas que interesen a toda la sociedad.

¿Cómo pueden afectar las turbulencias en el PI a los futuros resultados electorales?
—Estamos cerrando una etapa difícil pero a pesar de ello las encuestas que manejamos nos mantienen en los 3 diputados en el Parlament y los 3 consellers insulars en Mallorca. Y ante el panorama político actual nuestras opciones son históricas. El PP se ha escorado a la derecha, Ciudadanos está en claro retroceso, el PSOE es cada vez más españolista y Més es un partido mas de izquierdas y menos nacionalista que antes. El PI está solo en el centro y el nuestro es un espacio donde se sienten cómodos muchos sectores de la sociedad balear. Nuestras posibilidades de crecimiento son muy importantes.

¿Cuándo piensa convocar las primarias para elegir a los candidatos?
—El próximo verano como muy tarde. Cualquier afiliado se tiene que sentir con la capacidad de presentarse y de participar en la elección de los candidatos y candidatas del PI. Hasta ahora eso no ha pasado y me gustaría que surgieran caras nuevas, más liderazgos femeninos y gente potente.

¿Mantendrá su palabra y no se presentará como candidato a las elecciones?
—Sí, forma parte de la reorganización interna que queremos acometer en el PI. El presidente del partido no debe dedicarse a hacer propuestas al Parlament o a redactar mociones. Es una tarea que deben asumir los diputados, los consellers o los concejales. El presidente tiene que trabajar para engrasar los mecanismos internos, para mejorar el trato a los afiliados o para fortalecer las relaciones con nuestros partidos hermanos vascos o canarios.

¿Qué envidia del PNV o de Coalición Canaria?
—Su capacidad para trabajar desde Madrid por los intereses de sus ciudadanos. Balears necesita tener voz en el Congreso, es donde se toman decisiones sobre los recursos y las políticas estatales. En el PI estamos preparados para asumir ese reto.

¿Es el Congreso el lugar que reserva el PI a Josep Melià o a Lina Pons?
—Tendrá que decidirse. Ojalá el PI contara con otras diez personas como Melià. Tanto él como Lina Pons son grandes valores, aportan al partido, a la política y a la sociedad. Yo estaría encantado de que Lina hubiese decidido seguir como portavoz y debe saber que me gustaría que continuara porque contamos con ella.