Vista aérea de Palma. | Pilar Pellicer

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Las ayudas procedentes de la Unión Europea para superar la crisis económica motivada por la COVID-19 tendrán efectos sobre el precio de la vivienda. En este punto, cabe preguntarse si también existe el riesgo de que haya una nueva burbuja en el sector inmobiliario.

Luis García Langa, director de Corredordefondos.com, asegura que «no tiene sentido que veamos una burbuja porque los precios ya están caros, por la recuperación desde la crisis inmobiliaria y por el control en la concesión de hipotecas por parte de la banca. A eso hay que añadir que la política monetaria tan agresiva tiene su final, es posible que veamos muy pronto reducción de liquidez de Bancos Centrales, el proceso hasta ver subidas de interés oficiales puede ser lento, pero los reales como el Euribor sí pueden dar un giro, moderado pero giro, en breve».

Pau A. Monserrat, economista de Futur Legal y profesor asociado de la UIB, expone que «la política del BCE afecta al sector inmobiliario vía tipos de interés, especialmente por su efecto en el Euribor a 12 meses. Teniendo en cuenta que más del 50 % de las nuevas hipotecas se firman a tipo fijo, algo inédito en la historia del sector hipotecario español, la política monetaria del BCE tiene menos efectos en los nuevos hipotecados que nunca. Por otro lado, las expectativas de la banca son de moderación de los tipos de interés negativos; así por ejemplo las últimas proyecciones de Bankinter prevén un Euribor a 12 meses al -0,41% en 2022 y al -0,26% en 2023. Por tanto, no parece que la política del BCE vaya a ser un detonante para una burbuja inmobiliaria. Por otro lado, los efectos de la crisis económica en los sueldos supondrán un empeoramiento de la solvencia de los potenciales hipotecados, que dificulta el acceso al crédito inmobiliario».

El agente inmobiliario Luis A.Cabezas Echegoyen considera que «los precios van a seguir al alza y mientras la banca siga flexibilizando más y más el acceso a la hipoteca va a ser detonante para una posible nueva burbuja. En Baleares tenemos un condimento más que son los clientes extranjeros que coadyuva a al incremento de los precios. Y toda esta subida en mi opinión, y a menos que otra crisis irrumpa en el mundo como ha sido la del coronavirus, se va mantener hasta por lo menos el 2022».