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No hay evidencia de que la tercera dosis de la vacuna sea necesaria. De momento no tenemos datos que justifiquen una tercera dosis a la población general. Aún así hay indicios, informes, estudios que si avalan que la tercera dosis puede ser necesaria en algunas poblaciones.

La vacunación genera una respuesta robusta y duradera, una protección que puede durar meses e incluso años. En personas que han pasado la COVID-19 se han detectado células plasmáticas de memoria de larga duración. Pero la duración de la respuesta inmune depende también de factores individuales.

La realidad de que aunque no hay evidencia, hay diversos países que han dicho que si a la tercera dosis. El último, EEUU. Antes Israel y Alemania, a pesar de que lo que sabemos es que necesitamos que en todos los países del mundo, se incremente de forma importante la vacunación. En Israel han empezado con estas pautas y habrá que estar atentos a su experiencia.

A pesar de todo esto, hay quien apunta que es importante que se planifique la tercera dosis en ancianos, inmunodeprimidos y sanitarios para septiembre. A pesar de que no hay evidencia definitiva, hay quien piensa que esperar significa comprobar si los abuelos mueren sin la 3ª dosis. Por tanto, plantearse una tercera dosis en estas poblaciones, solo en éstas, podría valorarse como una apuesta para salvar vidas.

En algunos pacientes inmunodeprimidos (transplantados, por ejemplo) sí se ha comprobado que disminuye la inmunidad. En las personas mayores ocurre un deterioro gradual del sistema inmune provocado por el avance natural de la edad (lo que se conoce como inmunosenescencia). Quizá en estos grupos sea necesario una tercera dosis de refuerzo, pero todavía no sabemos cuándo, qué dosis e incluso si será mejor combinarlo con otra vacuna diferente a las primeras dosis (vacunación heteróloga).

¿Cuáles son las claves de quienes plantean la tercera dosis en algunas poblaciones?

El infectólogo e investigador Oriol Mitjà plantea alguna cuestiones a valorar:

1. ¿SE PIERDE PROTECCIÓN CON EL TIEMPO? Sabemos que los anticuerpos disminuyen de forma natural. Sabemos que las células de la memoria persisten a la larga. Y sabemos que cuando nos volvemos a infectar, la memoria producen anticuerpos pero tardan 4 días y el virus puede producir síntomas leves (raramente graves en jóvenes sanos)

2. ¿Quién tiene MÁS RIESGO? Las personas con niveles más bajos de anticuerpos neutralizantes tienen más probabilidad de tener infecciones post-vacunales. Eso es relevante para personas > 65 años e inmunodeprimidos que desarrollan menos cantidad de anticuerpos y menos memoria.

3. ¿SIRVE DE ALGO LA DOSIS DE RECUERDO? La dosis de recuerdo estimula la memoria, se elevan los niveles de anticuerpos entre 5-10 veces, y tienen más afinidad para atacar el virus. En trasplantados hay un incremento de la protección del 40% al 70% con la 3ª dosis.

4. ¿PORQUE NO SE APRUEBA YA? Salud quiere saber si las personas mayores / inmunodeprimidos mueren más por COVID sin la 3ª dosis, pero no tenemos evidencia definitiva, sólo indicios de que personas con pocos anticuerpos tienen más riesgo de Covid, junto a ancianos, inmunodeprimidos que tienen menos anticuerpos y memoria

Por tanto, la apuesta por salvar vidas, nos adelantaría a no tener evidencia definitiva, aunque si sabemos que los abuelos sin 3ª dosis han muerto más. Hace unos días decíamos que los mayores de 65 años que han pasado la COVID-19 tienen niveles de anticuerpos protectores altos a los tres meses de recibir la vacuna, a diferencia de los que no la han pasado. Y seguía explicando el informe que los niveles de anticuerpos neutralizantes –es decir, con efecto protector– de las personas mayores de 65 años vacunadas y que habían pasado la COVID-19 eran altos, en comparación con las vacunadas que no habían pasado la enfermedad. Es decir, que las personas mayores vacunadas y que previamente habían pasado la infección, aunque tuvieran una respuesta inmunitaria menos eficaz, alcanzan unos niveles de anticuerpos similares a los de la gente más joven. De hecho, las personas que no han pasado la infección por el SARS-CoV-2, muestran niveles muy bajos de anticuerpos protectores tres meses después de recibir la pauta completa de la vacuna.

La administración podría plantearse empezar a ofrecer las dosis a los grupos de riesgo, mientras se incrementa la entrega de vacunas a países pobres por una cuestión de equidad global y también por interés propio.

La OMS desalienta la 3ª dosis a toda la población, pero para personas de riesgo puede ser aceptable y asumible. Estaremos atentos a lo que pasa en las próximas semanas. Evidencia y vivencia juntas nos darán la clave.