La psicóloga y sexóloga, en su despacho. | T. Ayuga

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El hecho de que los adolescentes hablen y liberen tensiones puede ser un método muy efectivo para solucionar problemas personales y entender quién somos, cómo somos y qué queremos. «Cuanto más espacio tengan para sí mismos, más les empodera». Es algo que observa la psicóloga y sexóloga Aina Lliteres, experta en prevención de riesgo en adolescentes. Desde hace cuatro años forma parte del programa CaixaProinfancia en la Fundación Espiral. La experta trabaja con menores de entre 15 y 17 años en situación de vulnerabilidad.

«Les ofrecemos un espacio donde puedan trabajar la gestión e inteligencia emocional de todo lo que viven. Aunque sean niños o adolescentes, muchas veces la realidad que tienen no es la de un niño o adolescente. Viven con responsabilidad y culpa. El hecho de que puedan hablar es una terapia», considera Aina Lliteres. Trabaja con las expresiones, a través del dibujo o sacando la capacidad artística de sus usuarios. Mapas conceptuales o hacer biografías emocionales de los eventos más importantes de sus vidas son algunas de las técnicas que aplica a sus sesiones.

El perfil es muy amplio. La psicóloga asegura que les llegan más casos de mujeres que de hombres, aunque son ellas las que abandonan antes las terapias. «Mi trabajo no es otro que ayudarles a que resuelvan sus duelos porque, tal vez, se han solapado en el tiempo y no saben cómo ubicarlos. La expresión y el dibujo ayudan mucho, sacan sus carencias, necesidades y deseos», confiesa.

Dependencias

La baja autoestima, el control en las relaciones sentimentales y la dependencia con la tecnología son los problemas que más ve en las consultas. Todos ellos, relacionados con las redes sociales: «Son herramientas de doble filo porque puede convertir al menor en una falsa identidad», subraya. Atribuye esta dependencia al deseo de la satisfacción, «una satisfacción inmediata», que «no solo ocurre entre los adolescentes, sino también lo vemos en los adultos».

La construcción de la identidad preocupa a los expertos, que añaden a este problema el aumento del mal uso de las pantallas durante el confinamiento. Lliteres lo corrobora: «Los problemas de salud mental han crecido en la pandemia. Hay más tentativas suicidas y conductas de riesgo, pero no muchas más previas al confinamiento. Lo que pasa es que ahora las estamos teniendo en cuenta, como ya tocaba. Y lo que pasa es que vemos que son personas que sufren, que tiene problemas pero también aspiraciones como los adultos».

Los expertos piden una educación afectivosexual

Los expertos en la materia psicológica y terapéutica piden con urgencia que en las escuelas se implementen dinámicas de educación emocional y afectivosexual. La experta Aina Lliteres, además de sexóloga, cree que esta materia debería ser «transversal», no como una asignatura más sino introducida en el propio sistema. Asimismo, también opina que cualquier adulto o tutor debería involucrarse como proceso de aprendizaje.