La vuelta de los ingleses a Baleares podría ser a finales del mes de junio. | CATI CLADERA

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Como un jarro de agua fría. Baleares vive con pesimismo desde hace unos días la noticia de que el gobierno británico mantenga a toda España en ámbar en su semáforo para viajar. El desembarco de los ingleses se retrasa como mínimo hasta el próximo 28 de junio, cuando se vuelvan a actualizar los barómetros de prohibiciones para la movilidad. La negativa de Boris Johnson ha dejado un Magaluf desierto y un sector turístico que no pierda la esperanza de la recuperación económica, aunque sea un poco más tarde.

Si bien desde el Gobierno británico días antes se había lanzado mensajes señalando que se estudiaba considerar la situación de las islas por separado, no ha sido hasta este miércoles cuando se ha mostrado la intención de hacerlo de cara a la próxima revisión. El archipiélago tiene una incidencia inferior a los 40 casos. Ahora los esfuerzos están puestos en pasar del color naranja al verde en unas semanas, ¿cuál es la hoja de ruta a seguir para conseguirlo?

Para conseguir una diferenciación de las Islas en el semáforo, lo más importante es ofrecerse como un destino seguro y libre de COVID. Baleares tiene que consolidar su tendencia a la baja de contagios y ofrecer unas estadísticas sobre el control de la pandemia controlada. En este sentido, los expertos aseguran que también podría ser positivo un informe que demuestre que casi la totalidad de turistas que viajan a las Islas regresan sin problemas y sin contagios.

Otro de los puntos decisivos es la presión que puede ejercer el gobierno sobre Boris Johnson. Es importante que durante estas semanas se refuerce el diálogo y que, también desde Bruselas, se defiendan los intereses de los territorios españoles con baja incidencia.

Este miércoles el sector turístico de las islas ha recibido una pizca de esperanza tras unas declaraciones del embajador británico en las que asegura que «en principio» se estudiará a Baleares por separado en la próxima revisión. El día clave a partir de hoy será el próximo 28 de junio. Hugh Elliott ha indicado que «en principio» se va a atender a la solicitud de los gobiernos, tanto de España como de los archipiélagos, con los que tienen una «comunicación muy buena», para catalogar a las islas por separado, pero que «en la práctica habrá que ver la situación sobre el terreno con los científicos».

En la otra cara de la moneda están aquellos parámetros que dificultan que se libere el tráfico entre las Islas y Reino Unido. Otra realidad que ponderan los analistas y profesionales más afectados por esta decisión es que la incidencia global de España, que se mantiene estancada en 115 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, evite que se haga una diferenciación por comunidades. Las disputas entre comunidades sobre las restricciones también pueden generar una imagen de descontrol sobre el Reino Unido y, de esta forma, Johnson podría escudarse en el desacuerdo y falta de consenso general en las medidas de desescalada.

Otra de las cosas a evitar durante las próximas semanas es la aparición de imágenes de grandes grupos de personas ejerciendo malas prácticas, como pueden ser los botellones del último fin de semana. Los vídeos de la playa de Palma o polígonos llenos de jóvenes sin mascarilla y sin distancia de seguridad no deberían aparecer en los medios ingleses si se pretende convencer a los ingleses de que Baleares es un destino seguro.