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Segunda madrugada de macrobotellones en Palma. La Policía Local, en estrecha colaboración con la Policía Nacional, ha dispersado esta noche pasada un total de cinco fiestas callejeras ilegales en las que participaban turistas y también residentes sin cumplir las medidas de seguridad contra la COVID.

El primer botellón se ha detectado, de nuevo, en la Playa de Palma, pero los agentes han activado vehículos con sirenas y señales acústicas y poco a poco han ido desalojando el paseo de primera línea del mar, donde numerosos veraneantes alemanes se habían congregado.

Después, ha saltado la alarma en la Plaça Drassanes, donde 150 personas bebían y cantaban en la calle. La tercera actuación ha tenido lugar en el barrio de Santa Catalina: más de 150 personas han taponado la calle Sant Magí en un punto concreto y las llamadas de los vecinos han alertado a las autoridades, que han desalojado a la multitud.

Muy cerca de allí, en sa Feixina, se ha descubierto otro botellón con un centenar de jóvenes consumiendo bebidas y con la música a todo volumen y, por último, la policía ha intervenido en una fiesta en la calle en el polígono de Son Castelló. Había 200 jóvenes reunidos, algunos muy perjudicados por la ingesta de alcohol, y han sido dispersados por las patrullas.

Este sábado por la noche se pondrá en marcha un gran operativo de vigilancia, ya que se teme una avalancha de macrobotellones. Las autoridades recuerdan que las multas a los participantes son muy duras.