Antoni Costa (PP). | Jaume Morey

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El anuncio del final del toque de queda a partir del próximo domingo no ha servido para que PP y Vox rebajen sus críticas al Govern. Tanto Antoni Costa (PP) como Idoia Ribas (Vox) insistieron ayer en que haber mantenido en Balears una hora límite para no estar en la calle ha sido «una medida política y no sanitaria», «un ejemplo de autoritarismo» y ejemplo de una gestión «errática».

La portavoz de Ciudadanos (Cs), Patricia Guasp, no fue tan crítica pero también censuró que esta medida (qué solo han mantenido dos comunidades autónomas después de que decayera el estado de alarma estatal) no tenía «ninguna seguridad jurídica –de hecho, el Supremo no se ha pronunciado sobre la última prórroga– y que ahora hay que aprobar un plan de desescalada y promover una «reapertura ordenada del ocio nocturno» para que se eviten las aglomeraciones callejeras de otras comunidades.

Desde los partidos del Govern (PSIB, Podemos y Més) se incidió en el lado positivo del asunto. Tanto Silvia Cano (PSIB) como Esperança Sanz (Podemos) y Joan Mas (Més) relacionaron el hecho de que las restricciones que han estado vigentes en Balears (superiores a las de otras comunidades) han facilitado que la incidencia de casos fuera menor en Balears. Lina Pons (PI) también se mostró satisfecha de que desapareciera el toque de queda en Balears pero recomendó «prudencia».

Hostelería

Según Costa –que asumirá la portavocía del grupo cuando Company deje su escaño–, Armengol «ha provocado daños innecesarios» a la hostelería y ya va siendo hora de que «tome decisiones para dejar de coartar las libertades individuales y los derechos fundamentales de los ciudadanos».

La diputada de Vox fue más allá. Según su teoría, «después de tenernos secuestrados por las noches por capricho, ha conseguido arruinar a la hostelería». Y dio por hecho que todo forma parte de un plan para «arruinar al turismo» y que sus «tintes autoritarios» tendrán continuidad en otras leyes.

El siguiente paso sería «prohibir a los niños que hablen castellano en los colegios» (se refiere a la futura Ley de Educación) o «a la creación de una Stasi  [servicio de inteligencia en la Alemania del Este] para controlar viviendas».

El Govern tendrá que responder a diversas preguntas sobre la desescalada. La portavoz ‘naranja’ Patricia Guasp ha cambiado su pregunta a la presidenta Armengol para que le concrete las ayudas a las pequeñas empresas.

La última pregunta de Company

La última pregunta de Gabriel Company a la presidenta Armengol no tiene que ver con la pandemia. Será la misma que registró en el Parlament antes de anunciar que no continuaría al frente del Partido Popular. Gabriel Company le pedirá que haga una valoración de los dos años que lleva en la presidencia del Govern. Es previsible que la sesión esté marcada por la retirada de la política del presidente ‘popular’. Antoni Costa, que este lunes ofreció la habitual rueda de prensa previa al pleno, dijo que el presidente Company será el que marque los tiempos de su retirada.