Los alumnos Pau García y Luis Salazar comentan uno de los trabajos que se realizan en las prácticas. | Pere Bota

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Por supuesto, en el hangar también se encuentran alumnos en plenas prácticas, entre ellos Pau García, Luis Salazar, Ignasi Gaspar Sastre y Álvaro Velasco. Los motivos para cursar este grado superior son bastante similares para todos ellos. Pau García afirma que «de pequeño desmontaba todo tipo de aparatos. Me gusta todo lo relacionado con la electricidad y la mecánica, por lo que estoy encantado con estos estudios, que además ofrecen muchas salidas laborales». Para Luis Salazar, «la verdad es que en principio no me veía estudiando aquí, pero siempre me han apasionado los aviones. Quería ser piloto, pero hacer esto me encanta y estoy aprendiendo muchísimo». Para Ignasi Gaspar Sastre, «al igual que Luis, los aviones siempre me han apasionado y la idea de trabajar con ellos siempre me ha resultado muy atractiva. Me gustaría ser piloto, pero si me jubilo como mecánico, estaré igualmente muy satisfecho». Finalmente, para Álvaro Velasco, «inicié este curso por casualidad. Al principio pensé que no era lo mío, pero ha acabado siendo adictivo».

Aprendizaje

En este sentido, se constata que el trabajo en la aviación es muy vocacional y, probablemente, todos estos alumnos ya estarán trabajando el próximo invierno. Por su parte, Marcos Márquez es un antiguo alumno que está trabajando actualmente en el hangar de Air Europa: «El aprendizaje es muy progresivo y necesita su tiempo. Realmente, la experiencia se adquiere trabajando. Cada día se aprenden cosas nuevas. Acabé mis estudios en 2006 y, aunque inmediatamente vinieron tiempos de crisis, encontré trabajo».
Viendo la satisfacción de los alumnos del grado superior, no cabe duda de que todo lo relacionado con la aviación crea adicción o, como normalmente se dice, «engancha».
En muchos de los alumnos existe una vocación como la que pueda tener un médico. Es común que, desde pequeños, tengan pasión por los aviones o por todo aquello que tenga relación con los sistemas mecánicos y electrónicos. Sin embargo, incluso los alumnos que al principio no lo tenían claro acaban admitiendo que están encantados con lo que hacen y que la aviación puede llegar a ser adictiva.