España recibirá mucho dinero procedente de las ayudas europeas. | Pixabay

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Las ayudas europeas provocarán un aumento de la inflación, que actualmente se encuentra muy baja; si se quita el efecto de la energía ronda el 1 %, mientras que lo recomendado por la Unión Europea es el 2 %.

Este concepto económico suele dar mucho miedo a países como Alemania, por la historia de la hiperinflación que padeció en los años 1921-1923, como también sucedió en Austria. Por esto, los procesos inflacionarios o aquellos que insinúen que los precios pueden subir, infieren la necesidad para esos países en controlarlos. Ahora bien, esta opinión no es sustentada por muchos economistas y académicos. Frente al temor de desenlaces inflacionistas, que han advertido sobre todo expertos norteamericanos, profesores e investigadores europeos de instituciones prestigiosas, como London School of Economics, detallan que la inflación ni está ni es previsible que aparezca.

En esta misma línea interpretativa, el catedrático de Historia Económica y consejero del Banco de España (BdE), Carles Manera, explica que la inflación, siempre que no esté descontrolada, no es necesariamente negativa. De hecho, señala el profesor, entidades como el propio Banco Central Europeo están reconsiderando los límites de la inflación al 2 %, de manera que esa barrera pueda ser superada sin graves alteraciones.

Manera explica que la deflación es más peligrosa que la inflación, ya que implica que los precios son tan bajos que no animan a la inversión porque a las empresas no les sale rentable producir para vender a tan bajo coste. Esto también repercute de forma negativa en el empleo, con las consecuencias que ello tiene en el consumo. «Si se produce una caída de precios es debido a que la gente no invierte ni gasta; es un síntoma de que la economía no funciona a su máxima capacidad», resume.

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Esta idea aparece contrastada con datos en diferentes informes y estudios científicos realizados por economistas de perfil ideológico variado. No se ven peligros inminentes de inflación, con lo que tampoco se sugiere que los tipos de interés puedan subir de manera relevante. En este sentido, el profesor Manera recuerda que los ciudadanos de Baleares han ahorrado 8.152.096.000 euros en los últimos cuatro años. Este dato pone de manifiesto que no se está consumiendo y que, por ello, los precios están bajos, lo que desincentiva la inversión. Es una especie de círculo vicioso, que impide una recuperación más efectiva.

Los expertos sostienen que las ayudas europeas van a suponer un incremento de la inflación; pero ese incremento se prevé muy limitada y circunstancial, señala Manera. «La inflación aparecerá, sin duda, al calor de los estímulos monetarios y fiscales, como ha pasado siempre. No creo que esto deba ser una advertencia severa que obligue a tomar medidas, como por ejemplo la retirada de estímulos económicos, que eso sí sería particularmente grave para la recuperación», sostiene el consejero del BdE.

En su opinión, «una evolución razonable al alza de los precios será un indicador de que la inversión y el consumo remontan, de que existe más circulación monetaria y de que se expanden las demandas pública y privada».

¿Qué ocurre en Baleares?

Baleares está en esta misma tónica. La inflación acumulada es del 1,6 % hasta abril, y la interanual supera ligeramente el 2 %. Esto denota un consumo e inversión que todavía se encuentra por debajo de unas mayores posibilidades de expansión. En tal sentido, van a ser relevantes los fondos europeos, que canalizados convenientemente hacia proyectos estratégicos, podrán generar efectos positivos sobre la estructura económica balear y un ligero repunte de los precios, que indicará la recuperación de la demanda agregada.