Isabel, en el centro de la imagen, junto a algunos de los cuarenta hombres que componen el equipo de mecánica naval de la empresa situada en el Passeig Marítim de Palma. | Astilleros de Mallorca

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Hay muchas mujeres trabajando en Astilleros de Mallorca, unas veinte; ingenieras navales como jefe de proyectos, graduadas en derecho en Recursos Humanos, profesoras en el área de producción y un largo etcétera en administración, seguridad laboral, medio ambiente, recepción, contabilidad... Sin embargo, en los trabajos más físicos no había mujeres, hasta ahora.

Isabel Torres ha llegado para romper tópicos y se ha incorporado al taller de mecánica. Isa, así le gusta que la llamen, está en prácticas en un taller donde hay más de cuarenta hombres trabajando desde hace décadas. Ha estudiado Técnico en mantenimiento y control de maquinaría naval, es decir, mecánico naval. Mallorquina de nacimiento, se formó durante dos años en la Escuela de Formación Profesional Náuticopesquera, donde aprendió electricidad, electrónica, hidráulica, motores, así como otras asignaturas específicas de los profesionales de la mar, supervivencia o equipos contra incendios.

¿Por qué decidió estudiar mecánica naval?

— El mar forma parte de mi vida desde siempre y, lógicamente, éste era el ciclo formativo que más me atrajo desde el principio. Me crié entre hombres, aunque nunca antes había tenido la oportunidad de trabajar con motores y máquinas. Además, nunca me molestó mancharme las manos.

¿Por qué hace sus prácticas en Astilleros de Mallorca?

— Es uno de los mejores sitios para terminar mi formación. Aquí se repara cualquier parte del buque, desde electricidad a mecánica, hidráulica, ejes o hélices.

¿En qué consisten las prácticas?

— En ampliar y tocar con las manos todo lo estudiado durante los dos años. Además, éste es el paso previo al mundo laboral en el sector.

¿Qué tal se siente trabajando entre decenas de hombres?

— Es de las mejores experiencias que he tenido. Trabajar con hombres, desde mi punto de vista, es mucho mejor que hacerlo sólo con mujeres. Al ser sexos opuestos, se complementan mejor, sin duda aprendemos unos de otros.

¿Cree que sus compañeros hombres le tratan diferente por su condición de mujer?

— ¡Ni mucho menos! Desde el primer día he sido una más, con las mismas tareas. Lógicamente mi fuerza no es la misma, pero ellos tienen consideración conmigo: si no puedo hacer algo me ayudan, pero siempre después de que yo lo haya intentado.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

— Cada día aprendo muchísimas cosas, nunca ponen pegas para explicar lo que no sé. Además, trabajamos con gran precisión, y siempre se toman las medidas adecuadas para evitar imprevistos. Me gustaría estudiar el grado superior de transporte marítimo y pesca de altura, pero si no fuera posible, seguiría con la mecánica naval: me encanta.

Isabel Torres ha estudiado mecánica naval en la Escuela Náuticopesquera.