Sanifit es una de las empresas de Biomedicina de Baleares, uno de los nichos que permitirían diversificar la economía de las Islas. | T. Ayuga

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La dependencia que tiene la economía balear del turismo y de los servicios es enorme -más del 80% sobre el PIB regional- y desde hace años se habla de la necesidad de diversificarla.

La crisis económica derivada de la pandemia de la COVID-19 lo ha puesto de manifiesto, una vez más, ya que ha sido la economía más castigada de España. Las previsiones de cierre del PIB de las regiones para 2020, que se harán públicas por parte del INE en pocas semanas, aportarán un dato que se espera: la mayor caída del PIB de Baleares. Ante este panorama, las Islas tienen por delante el reto de cómo retornar a una normalidad, y si ésta debe variar en relación a lo que existía antes de la pandemia.

Sin embargo, hay motivos para la esperanza. El catedrático de Historia Económica de la UIB y consejero del Banco de España, Carles Manera, asegura que «la economía de Baleares está más diversificada de lo que parece».

No obstante, lamenta que Baleares no tenga un plan estratégico de desarrollo económico a 10 años vista como tienen otras regiones europeas. Esto permitiría ver hacia dónde puede encaminarse la economía y la sociedad de las Islas, un ejercicio crucial que se utiliza en el mundo empresarial (y también en el político) para planificar acciones de futuro. En este punto, recuerda que el CES realizó «un trabajo ingente» en esta materia, con un horizonte 2030 y la aprobación de un Dictamen por parte de organizaciones empresariales, sindicatos y representantes de la sociedad civil, en un proceso de gobernanza que aglutinó cerca de 400 personas y más de 250 propuestas concretas en diferentes ámbitos. A su modo de ver, es fundamental «repensar el modelo de crecimiento de las Islas».

¿Cuáles son los empleos con futuro en Baleares?

Manera explica que los principales nichos de crecimiento de Baleares se podrían integrar en una serie de áreas, en las que ya existen experiencias concretas; es decir, no se trata de inventar o improvisar actividades económicas.

- Biomedicina. Manera destaca que ya hay empresas en Baleares que en muchos casos colaboran de forma directa con la UIB y con las estructuras de investigación sanitaria del Govern. Proyectos que afectan la lucha contra el cáncer, patentes de medicamentos (por ejemplo, contra la litiasis renal), entre otros, en una estrategia de sinergias entre el mundo empresarial y el mundo científico.

- Transición energética. Las empresas relacionadas con las energías limpias representan un potente nicho de mercado que explotar. El catedrático de Historia Económica de la UIB y consejero del Banco de España explica que se debe apostar por tener menos dependencia de los combustibles fósiles. «La descarbonización va a ser un factor esencial, por ejemplo, para acceder a fondos europeos. Aquí, desde la apuesta por la energía fotovoltaica o la economía relacionada con el hidrógeno, pueden ser áreas de futuro, partiendo de experiencias ya existentes», señala.

- Digitalización. Las empresas relacionadas con la informática y las nuevas tecnologías también se presentan como una alternativa para llevar a cabo el cambio de modelo en Baleares. Aquí, de nuevo, la colaboración con la UIB y otras instituciones de investigación es determinante, ya que la existencia de empresas de informática que trabajan en conexión con el mundo turístico es importante (producción de software relacionada con la demanda turística, por ejemplo). «Las posibilidades aquí son relevantes, tanto por la posibilidad de integrar ingenieros y técnicos universitarios en los procesos de producción, como el personal proveniente de Formación Profesional», explica.

- El sector quinario de la economía: Se trata de trabajos relacionados con el cuidado de personas mayores y menores de tres años. Manera destaca que el envejecimiento de la población incrementará la demanda de trabajos relacionados con el cuidado de estas personas. Por otra parte, la mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral también requerirá de más profesionales cualificados que cuiden a los menores de tres años. «En ambos casos, los factores tecnológicos tendrían un peso menor, y sería más importante la captación de personal con formación en esas áreas, desde el momento en que se trata de actividades más intensivas en personal. Es decir, los procesos formativos no sólo afectarían a carreras universitarias, sino también a especialidades profesionales (que se estudian en FP)», expone.

Proyecto de investigación sobre el desarrollo turístico y la diversificación de la economía

El catedrático de Historia Económica explica que la UIB está trabajando en un proyecto de investigación muy ambicioso sobre el desarrollo turístico y la diversificación de la economía en este tiempo disruptivo, que descansa sobre investigaciones ya desarrolladas y que se proyecta a un horizonte cercano a 2030.

Un avance de esta investigación, en la que interviene un grupo de cinco investigadores –doctorados en Economía y en Historia Económica– y dos auxiliares –expertos en Economía e Ingeniería–, destaca que «la diversificación es más real de lo que parece; se trata de profundizarla».

El catedrático de Historia Económica de la UIB y consejero del Banco de España, Carles Manera
El catedrático de Historia Económica de la UIB y consejero del Banco de España, Carles Manera.

Manera explica que «tenemos en Baleares empresas agrícolas que trabajan bajo el formato de cooperativas, con grandes iniciativas de innovación, que conectan claramente la producción local con el mercado más próximo, con la idea central de la economía circular. Algo parecido, si bien con menor desarrollo (y, por tanto, con mayor recorrido), vemos en el sector extractivo marítimo: todo lo que pueda incidir en la economía azul, teniendo en cuenta además la existencia de instituciones y entidades que están investigando sobre el tema para vincular el conocimiento con la actividad económica específica».

Además, señala que el sector industrial tradicional –calzado, bisutería, por citar dos sectores clave– tienen, a pesar de las dificultades, posibilidades de futuro: más valores añadidos a partir de la incorporación de diseño, de mejora de redes comerciales, de mayor calidad en los productos».

El catedrático de Historia Económica de la UIB y consejero del Banco de España explica que «vincular la pulsión del mercado con la realidad productiva es lo que puede estimular un cambio en la pauta de crecimiento, que se edifique no sobre un planteamiento teórico, sino sobre un contexto realista. En todo esto, se tiene bien presente que el turismo de masas seguirá siendo una actividad central, esencial, en la que Baleares tiene una clara ventaja comparativa, y en donde ha demostrado tener una potencia exterior innegable. El coronavirus, sin embargo, ha puesto en evidencia algo que ya se sabía, pero que la pandemia ha enfatizado: este modelo de crecimiento se debe replantear, y esta investigación en desarrollo puede ser una de las aportaciones –modesta, pero rigurosa que contribuya a esa orientación».