Tenía que ser una legislatura cómoda, pero un virus de origen desconocido se cruzó en la vida de los ciudadanos de las Islas y, desde hace un año, condiciona su gestión como presidenta del Govern balear. | Youtube Última Hora

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Las próxima semana se cumple un año de la detección del primer caso de coronavirus en las Islas. Francina Armengol lleva desde entonces lidiando con la gestión de una enfermedad que ha provocado una crisis sanitaria pero también una convulsión económica.

¿Cómo hemos llegado a esta mala situación sanitaria? Se pone el énfasis en que los ciudadanos incumplimos, ¿pero no han hecho ustedes nada mal?
— Lo primero que hay que tener en cuenta es que estamos en medio de una pandemia mundial con una enfermedad que contagia muchísimo y que mata, y mi obsesión es salvar vidas. Es normal y lógica la desesperación de la gente, pero hay que parar este virus. La situacion no es culpa de la mayoría de la gente, ni de los sectores económicos; es culpa del virus.

¿No hay nada de autocrítica?
— Todo el que trabaja se equivoca y seguramente tanto mi gobierno, como todos los del mundo, en algunas cosas nos habremos equivocado, pero hemos tomado medidas durísimas mucho antes que otras comunidades. Desgraciadamente, esta enfermedad tiene un comportamiento de contagios masivos. La subida es muy rápida y la bajada no lo es tanto y por eso hago también una reflexión: la desescalada no puede ser rapidísima, tiene que ser muy acompasada.

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Armengol afirma que la actual situación sanitaria no es culpa de los ciudadanos ni de los sectores económicos afectados. Fotos: TERESA AYUGA

Una de las lecciones de la pandemia es que el sistema sanitario público resiste.
— Espero que a nadie se le vuelva a ocurrir recortar en servicios sanitarios. Si no hubiéramos contratado personal sanitario despedido, si no hubiéramos mejorado la tecnología en los hospitales ni la asistencia sanitaria, hubiéramos afrontado la COVID mucho peor. También la excelencia del personal sanitario y su compromiso hacen ver que, en una crisis como esta, resistimos.

Agradece la labor del personal sanitario, pero a la vez les ha congelado el sueldo.
— En Baleares llevamos cinco años mejorando las condiciones laborales y anulando los recortes que hubo en el Govern anterior pero somos una de las comunidades con una peor situación económica. Hemos pedido a los trabajadores del mundo privado que no haya subidas salariales y nosotros hemos aplicado lo mismo en la función pública. Creo que es algo justo para la sociedad.

¿Se siente respaldada por Pedro Sánchez?
— En estos momentos de pandemia, el Gobierno ha hecho un esfuerzo por entender la complejidad del Estado en el fondo y en la forma. Baleares ha quedado por encima de la media en el reparto de algunos fondos, ha habido una política de ERTE muy necesaria pero, sí, faltan cosas. A veces necesitaríamos que el Gobierno fuera más ágil y tener todas las herramientas para poder decidir.

Sus socios de Govern sí critican que no se está haciendo todo lo que toca. ¿Es esta una deslealtad?
— Soy muy consciente de lo que significa ser un gobierno de pacto. Puedo garantizar que nuestro gobierno está cohesionado y unido, las decisiones que tomamos son de todo el gobierno y no tengo más que palabras de agradecimiento para un Govern que está trabajando en esta situación. Yo también soy miembro y secretaria general del PSOE y no estoy de acuerdo con todo lo que hace el Gobierno de España. Yo defiendo mi territorio, que es Baleares, y entiendo que el Gobierno de España tiene que defender la equidad entre todos los territorios.

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La presidenta reconoce que no está de acuerdo con todo lo que hace el Gobierno de Pedro Sánchez.

¿Habrá temporada turística?
— Estamos trabando con los ministerios sobre los condicionantes de la movilidad europea, porque es clave para el turismo. Es clave la vacunación en Europa, las garantías de movilidad, y el pasaporte de vacunación, que nosotros defendemos. Yo apuesto por que haya temporada turística con la mayor seguridad. Si el ritmo de vacunación nos acompaña, tendremos una situación en primavera mucho mejor de la que tenemos ahora.

¿Qué se puede hacer para que lleguen las vacunas?
— La compra centralizada a nivel europeo es una buena noticia porque esto no es una carrera para ver quién consigue antes la inmunidad, sobre todo en una comunidad como la nuestra, que depende de la movilidad y del turismo y de la vacunación en otros países. Es un problema de producción de las farmacéuticas, que estoy segura de que se arreglará y la población estará vacunada en verano. Cuando haya dosis masivas, que espero que sea rápido, como máximo en tres meses tendremos vacunada a toda la población.

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¿Se ha vacunado?
— No

¿Cuándo lo hará?
— En la segunda fase se vacunará a los servicios esenciales, policía, profesores..., y luego vendrá la población general. Cuando llegue esta fase, Baleares quiere que se apruebe una estrategia ligada a la situación económica de las comunidades autónomas y a la necesidad de tener más movilidad.

¿Se vacunaría antes al personal de hostelería y turismo?
— Eso es lo que estamos discutiendo, pero sí creemos que el Gobierno debe considerar a las Islas como una zona estratégica o esencial, porque este personal estará más en contacto con la gente. Deberíamos contar con esa garantía para poder abrir la temporada turística el mes de junio.

¿Qué opina de que el obispo Sebastià Taltavull ya se haya vacunado?
— Todas las personas que disponemos de una ascendencia pública debemos ir con el máximo cuidado y dar una imagen adecuada a la sociedad. El obispo ha dado explicaciones.

¿Tienen garantías de que no está habiendo más casos?
— Confío plenamente en que aquí se está cumpliendo el plan de vacunación. Lo importante es que la situación se normalice y haya dosis masivas para todos.

Algunas restricciones han provocado descontento social en Baleares.
— Sería muy ingenuo pensar que la ciudadanía puede estar contenta de la situación que estamos viviendo. Son momentos muy difíciles y es imposible que la gente esté contenta; entiendo el gran malestar. Llevamos un año así y entiendo las incertidumbres, los miedos el dolor, la depresión, la fatiga pandémica. Debo proteger la vida de la gente y salvar vidas, y eso haré pase lo que pase. A partir de ahí, hay que acompañar con ayudas económicas a los sectores mas afectados

Dio la impresión de que al Govern le pilló por sorpresa la manifestación. ¿Es eso el ‘síndrome del Consolat’, un alejamiento de la realidad social?
— En absoluto. Aquí trabajo con mucho gente y no paramos de hablar con todos los sectores. Sabemos cuál es la pulsión de la sociedad: es imposible que la ciudadanía esté contenta en esta situación, gobierne quien gobierne. A partir de ahí, la mejor forma de superarlo es llegar a acuerdos y dar ayudas.

¿Cómo calmar el malestar?
— Yo agradezco que haya esa posición de diálogo de los empresarios y los sindicatos. Que luego haya gente que esté frustrada, lo entiendo. Algunos utilizarán esta frustración lógica de la ciudadanía para hacer cálculos electorales y eso me parece inadecuado e irresponsable porque este no el momento del cálculo electoral; este es el momento de remar todos juntos.

La encuesta de Ultima Hora reflejaba ese descontento en la valoración del Govern. ¿Ha llegado el momento de hacer cambios?
— La encuesta explica la lógica situación que vive la población. A partir de ahí, tengo que decir que estoy muy contenta con el gobierno que tengo, que se está dejando la piel en un momento muy complejo y que mi obsesión es parar la tercera ola de la enfermedad. En Mallorca ha bajado, pero estamos en una situación altísima; en Eivissa estamos mal. Son momentos complejos y agradezco el trabajo del Govern.

Vídeo de la entrevista completa