Israel es el país líder en vacunación contra el coronavirus. | AMMAR AWAD

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Mientras en Baleares un sector de los baristas se enfrenta a un Govern que sigue centrado en evitar que el virus se contagie, en Israel celebran una buena noticia: la caída súbita y acusada de los contagios. O sea, la reducción de la enfermedad. O sea la inminente caída de los ingresos hospitalarios. O sea, menos fallecidos.

Sólo hay un país en el mundo que esta semana ya ha vacunado a uno de cada cuatro de sus habitantes. con diferencia, sobre el segundo, los Emiratos Árabes, donde la vacunación ha alcanzado al 19 por ciento de la población. A la velocidad a la que van, mientras usted lee este artículo, ya habrán vacunado varios miles más de personas.

En el caso de Israel, se está inoculando con la vacuna de Pfizer, igual que en España. En los Emiratos, además de la vacuna de Pfizer, también se está aplicando la de Sinopharma, de China.

La noticia es que en Israel ya se detecta una notable caída de los contagios. Tiene algún sentido que si uno de cada cuatro habitantes ya no es susceptible de ser contagiado, la velocidad de la expansión del virus quede limitada. Un estudio llevado a cabo prácticamente en simultáneo a la vacunación, y que se extendió sobre los últimos catorce días, ha comprobado que entre doscientos mil israelíes mayores de 60 años que sí habían sido vacunados, la infección ha disminuido en un treinta y tres por ciento, comparado con otro grupo, de las mismas edades, del mismo volumen, no vacunado. Entre quienes han recibido las dos dosis, el 98 por ciento de los estudiados tiene anticuerpos suficientes para estar protegidos (a estos, Israel les permite no cumplir los confinamientos), mientras que entre ellos el índice de contagios, en una evaluación inicial, cae el cincuenta por ciento.

El infectólogo David Fishman ha explicado que, evidentemente, es muy posible que sea la vacunación la que tenga influencia en el cambio de la curva, como les gusta decir a nuestros políticos. Fishman indica que esas cifras de caídas de las infecciones con una dosis, un treinta y tres por ciento, son muy inferiores al noventa por ciento inicialmente anunciado por el laboratorio que produjo la vacuna pero, en cualquier caso, es un gran avance. Los científicos matizan que estamos hablando de cifras provisionales, porque no siempre la vacuna ha hecho efecto en el paciente y, en este caso, es necesaria una segunda vacunación. La vacuna de Pfizer es eficaz desde la primera inoculación, aunque la segunda refuerza el efecto. Israel ha negociado con Pfizer intercambiar vacunas por la información de los resultados y análisis de los datos sobre la enfermedad entre la población.

La caída de los casos en Israel, sumado al efecto ‘inmunidad de grupo’ que puede conseguirse, asegura que, de seguir las cosas así, en apenas dos meses se podría haber reducido el virus a una presencia testimonial, de la cual es muy difícil que se pueda erradicar completamente en el futuro.

Para Baleares y para España: parece absolutamente evidente la necesidad de centrarse en vacunar como única salida a esta crisis. Los debates que aún tenemos hoy se tornan estériles ante la urgencia de aplicar una solución definitiva, que acabe con todo este lío surrealista de las cuarentenas, los confinamientos y el ahogo económico que supone.