Los atascos son habituales en la red viaria de Palma por diversos motivos, entre ellos un día nublado en pleno verano, como en la imagen. | M. À. Cañellas

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La presencia de dióxido de nitrógeno (el contaminante más relacionado con el tráfico y, concretamente, con los vehículos diésel) en el aire de Palma se redujo en 2020 un 31 % respecto al año anterior, según datos aportados por el director general d’Energia i Canvi Climàtic, Aitor Urresti.

Con los registros de la estación de control de la calidad del aire de la calle Foners, Urresti explica que «el límite normativo de la concentración de dióxido de nitrógeno es de 40 microgramos por metro cúbico. En los últimos años, a través del Pla de Millora de la Qualitat de l’Aire de Palma, se ha conseguido que las medias anuales de la estación de Foners queden por debajo de 40. Así, se ha pasado de 38 microgramos en 2017 a 35 en 2018 y 32 en 2019. Seguramente, 2020 habría seguido la tendencia descendente, pero indudablemente se ha visto acentuada por la pendemia y se ha quedado en 24. La disminución respecto a 2019 ha sido de un 31 %. En 2011 fue de 42 microgramos, prácticamente el doble que el año pasado».

Como se recordará, la estación de Foners supone una referencia en el control de la contaminación de Palma al situarse en la confluencia de la mencionada calle con las avenidas, siendo uno de los puntos con mayor intensidad de tráfico en la ciudad.

A lo largo del año, la normativa permite 18 superaciones puntuales de 200 microgramos de dióxido de nitrógeno, pero en los últimos años no se ha dado en Foners ningún registro de ese nivel. De hecho, los valores anuales más altos se mueven en torno a los 100 microgramos. En 2020, por contra, el mes de abril registró una disminución del 67 % respecto a la media de los años anteriores, si bien los valores fueron, en general, muy positivos de marzo a junio.

El director general indica que «la reducción de la contaminación en Palma es una buena noticia, pero, lamentablemente, está vinculada a una mala, que es la irrupción de la pandemia. Sin embargo, esta disminución nos muestra hasta dónde podemos llegar en favor de la calidad del aire. Con las opciones de movilidad individual no motorizada -a pie o en bicicleta- y de movilidad colectiva a través del transporte público, los coches eléctricos y vehículos privados compartidos, se pueden conseguir reducciones importantes en la contaminación».

En cualquier caso, Urresti destaca que «el aire de Palma y de Balears en general cumple con los parámetros de calidad, pero debemos tener en cuenta que si profundizamos en la reducción de la contaminación, también estaremos mejorando en salud, bienestar y contaminación acústica. Por tanto, no debemos renunciar a ir a más porque hemos demostrado que podemos contaminar menos».

Nuevo Pla de Millora de l’Aire

La Direcció General d’Energia i Canvi Climàtic y el Ajuntament de Palma están ultimando el borrador del nuevo Pla de Millora de Qualitat de l’Aire de la capital. El primer plan se aplicó en el período 2011-2015 y, con resultados satisfactorios para las instituciones, fue prorrogado. Ahora se ha considerado necesaria la redacción de otro plan, teniendo en cuenta las actuales exigencias normativas, como la prohibición de nuevos vehículos diésel en 2025.