Los efectos de la pandemia son perceptibles en la calle. | Emilio Queirolo

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Los ciudadanos de Baleares viven estos tiempos de pandemia entre el pesimismo, la resignación y un creciente sentido crítico sobre el modo en que los poderes públicos están haciendo frente a la mayor crisis sanitaria en décadas. La crisis del coronavirus ha provocado el rechazo mayoritario a la gestión de la pandemia por parte de los habitantes de las Islas, especialmente por lo que respecta a las decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez, según refleja una encuesta del Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) para Ultima Hora.

El trabajo de campo se realizó entre los días 1 y 6 de octubre, con el barrio de Son Gotleu recién desconfinado, pero con la zona de s’Arxiduc sujeta a limitaciones de movilidad por parte del Govern. Durante esos días, los gobiernos de Pedro Sánchez y de Isabel Díaz Ayuso vivieron un intenso tira y afloja sobre si cerrar o no Madrid.

La realidad es que los ciudadanos consideran que ni la gestión de Sánchez ni la de Armengol han sido las adecuadas para frenar la pandemia. El 57,7 % de los ciudadanos suspende al presidente del Gobierno y solo un 27,2 % le aprueba. Francina Armengol sale mejor parada, con un rechazo del 49,4 % de los ciudadanos y una aceptación del 31,9 %, pero la nota media a su gestión es un 3,9 sobre 10. La de Sánchez se queda en un 3,2. Los ciudadanos de las Islas creen que Madrid no ha apoyado lo suficiente al Govern, pero también opinan que Armengol no planteó bien la desescalada.

Sin embargo, la crisis no altera de una manera sustancial la correlación de fuerzas en materia electoral, donde PSIB y PP mantienen una posición hegemónica.

La cuestión turística

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Las expectativas generadas por la desescalada y por la progresiva recuperación de la actividad económica no se cumplieron finalmente y eso ha podido generar malestar entre los ciudadanos de las Islas. El 60 % cree que el Govern no ha gestionado de forma adecuada la temporada turística y solo un 25,9 % apoya las medidas de Armengol. En materia económica, hay una abrumadora mayoría de ciudadanos, el 73,2 %, que pide que los ERTE sigan hasta que mejore la economía.

Y a pesar del sentido crítico con que se expresan los ciudadanos, la encuesta arroja un dato aparentemente contradictorio porque todo ello no le pasa factura a la presidenta del Govern. Armengol logra una valoración del 4,9 y supera ampliamente a todos sus rivales políticos, que no llegan ni siquiera al 4. Apenas hay diferencia entre el 3,7 que obtiene Miquel Ensenyat (Més) y el 3,2 de Marc Pérez-Ribas (Cs) y el único que despunta hacia abajo es Jorge Campos (Vox), con un 2,3.

Por lo que se refiere a alguna de las medidas concretas que ha adoptado el Govern balear, el 52,9 % considera que los protocolos de prevención ante el inicio de curso son insuficientes y solo un 32,4 % cree lo contrario.

Los ciudadanos sí apoyan las medidas de contención de nuevos contagios que se están aplicando en Balears, casi todas ellas relacionadas con confinamientos, ya que obtienen el respaldo del 55,2 % de los ciudadanos consultados y son rechazadas por el 33,4 %.

Con respecto a nuevos confinamientos sanitarios, hay una gran mayoría de habitantes de las Islas que estaría dispuesto a quedar confinado totalmente, como sucedió durante el estado de alarma. Un 62,2 % estaría dispuesto a volver a confinarse si fuera necesario, mientras que un 34,3 % lo rechazaría.

Esta aceptación se explica si se tiene en cuenta que el 57,4 por ciento cree que la segunda ola ha estado motivada por el comportamiento de los ciudadanos, más que por las decisiones políticas. ¿Y se vacunaría si se descubre el remedio? Solo un 38,4 por ciento lo haría en cualquier caso, un 23,5 % lo haría en función del país de producción, pero hay un significativo 20,1 % que no lo harían en ningún caso.