El movimiento de mercancías en el puerto de Palma es negativo desde marzo. | Redacción Local

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Las empresas de distribución de productos y de todos los sectores productivos están apreciando en este final de septiembre un repunte de impagados por el debilitamiento de la economía y la caída de la actividad productiva a causa de la pandemia. Respecto al pasado año, el aumento de los impagados llega ya al 60 %, según las patronales.

El presidente de la Asociación de Distribuidores de Alimentos, Bebidas y Productos de Limpieza, Bartomeu Servera, indica que la actual coyuntura «es insostenible, porque la temporada ha durado mes y medio y las empresas se ven ahora sin liquidez para hacer frente a los pagos a los proveedores».

Restauración, comercio, hotelería y oferta complementaria, ante la falta de ingresos, «han visto como se ha ido deteriorando de forma progresiva su liquidez, de ahí el rosario de aplazamientos de pagos y el anuncio de la presentación de concursos de acreedores».

Servera añade que nunca antes la economía balear había vivido un escenario tan adverso: «Las empresas de distribución y proveedores no pueden soportar esta dinámica tan adversa, ya que se pone en peligro la viabilidad de las empresas y del actual sistema económico».

Sectoriales de CAEB y PIMEM coinciden en señalar en que la prolongación de los ERTE a las empresas turísticas «es vital para la subsistencia de todas las empresas durante toda la temporada baja, más aún cuando la COVID-19 ha hecho trizas todas las previsiones turísticas».

Las empresas de distribución viven una situación muy compleja «porque habíamos hecho en junio las oportunas inversiones para abastecernos de productos para servir a hoteles, restaurantes, cafeterías, bares y resto de sectores, pero el rosario de cierres que se avecina rompe todas nuestras previsiones. Esta situación se suma a la que ya vivimos en marzo, en la que habíamos hecho acopio de todo tipo de productos para afrontar un inicio de la temporada que al final no pudo ser por la pandemia».

Esta situación también afecta a las entidades financieras, que temen un incremento de impago en todo tipo de créditos. Esto explica el endurecimiento de todos los requisitos a la hora de conceder más financiación a empresas y particulares.

En restauración, comercio y oferta complementaria, así como en todos los sectores turísticos, la situación que se vive en este final de septiembre es muy delicada. Han tenido que hacer frente a inversiones y compras de productos, que ahora no pueden pagar. Esto explica el incremento progresivo de renegociaciones para el pago de deuda, que afecta también a todas las empresas hoteleras que decidieron a mediados de junio reabrir sus establecimientos.

Las patronales indican que lo sucedido «ha sido como un espejismo, porque parecía que el horizonte se despejaba pero la realidad se ha impuesto y nos vemos todos afectados».