Panorámica del puerto de Palma, uno de los puertos que más amarres recreativos tiene del Mediterráneo. | Redacción Local

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Las empresas náuticas en Mallorca ‘navegan’ a toda vela. Es uno de los pocos sectores donde los números cuadran y más que recaer, se mantiene. En concreto, la moda de las embarcaciones recreativas ha permitido a las escuelas experimentar un aumento del 100 % en los cursos para las licencias de navegación y un 25 % en los títulos de Patrón de Embarcación de Recreo (PER) a partir de la desescalada.

Son los datos que recoge el gerente de la Escuela del Mar, Carlos Petisco, y que, asegura, representa a casi todo el sector.

«Ha habido un cambio de tendencia. Desde que reabrimos, las licencia de navegación se han incrementado. Entendemos que, cuando la gente pudo salir y hacer vida, ha encontrado en el mar una opción recreativa», señala Petisco.

Esto también se deben a que este año solo habrá tres convocatorias para la adquisición de las titulaciones náuticas. La Dirección General de Transporte Marítimo tuvo que aplazar el examen de la primera convocatoria, en marzo, a final de junio y suspender la segunda.

Está previsto que las próximas dos pruebas se celebren en octubre y diciembre, si la situación lo permite.

Titulaciones

Según los últimos datos facilitados por la dirección general de Transporte Marítimo, hasta día de hoy se han superado las 1.471 titulaciones entre expediciones y renovaciones. De este total, 1.029 corresponden al certificado del Patrón de Embarcaciones de Recreo.

«Sin embargo, debido a esta pandemia, se espera que no lleguemos a los mismo datos globales que años anteriores», analiza el director general, Xavier Ramis, que, por otra parte, reconoce que las cifras del PER hasta ahora «han sorprendido» y se aproximan a los de 2016, que superaron los 3.700 solo de un tipo de titulación. Este tipo de prueba es una de las más comunes de entre todos los exámenes náuticas. Su certificado permite a la persona navegar con embarcaciones de hasta 15 metros de eslora y en un radio máximo de 12 millas de la costa.

Ahora, el repunte se observa en las licencias de navegación, también denominada ‘titulín’. «Son embarcaciones pequeñas, al alcance de cualquiera y a un precio asequible», reconoce Carlos Petisco. El director general de Transporte Marítimo opina, por su parte, que, «al tratarse de títulos simples y que no requieren muchas horas de estudio, la gente habrá optado por este tipo de certificado viendo las circunstancias que tenemos». Una licencia de navegación permite navegar con barcos pequeños acompañados de un motor de baja potencia. Y no pueden superar las tres millas de la costa. Pero Ramis insiste en que «es pronto para analizar las cifras porque la COVID ha paralizado todos los trámites.

Tenemos que esperar a finalizar las últimas dos convocatorias, pero todo apunta a que no alcanzarán datos similares a los de 2019 en el título de PER».

Nuevo concepto

Es el sector menos afectado hasta ahora y, según Xavier Ramis «es una punta de lanza para la economía balear porque puede suponer su recuperación». Este verano, la moda se centra en el chárter náutico, la actividad de alquiler de las embarcaciones de recreo con o sin patrón.

El presidente de la asociación de chárter náutico en Balears, José María Jiménez, reconoce un incremento entre julio y agosto, destacando sobre todo el cliente nacional y la reserva de veleros por semana. «Se ha creído todos estos años que este tipo de actividad es de élite. Pero lo cierto es que cada vez las tarifas van bajando, es una recreación asequible para todos que muchas veces el precio se divide entre un grupo». Cree además que la gente «ha abierto los ojos y ha visto que se trata de un turismo sano».