Tras las huellas de los descuentos

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Juan Guardiola, en la puerta de su zapatería, hace un expresivo gesto sobre lo que espera de las rebajas.

Juan Guardiola, en la puerta de su zapatería, hace un expresivo gesto sobre lo que espera de las rebajas.

Pere Bota

Palma es una ciudad llena de ojos aunque la gente ya no salga a aplaudir a los balcones y, de paso, ver qué pasa como en los tiempos del estado de alarma. Palma es una ciudad llena de ojos; todo lo que ocurre se llega a saber y cualquier escena puede ser el principio de una historia, también de una novela policiaca con una trama jurídico-política. Ejemplo: que el día que empiezan las primeras rebajas de la nueva normalidad, el fiscal Juan Carrau llegue a una cita en la terraza del bar Moderno (plaza de Santa Eulàlia) y le entreguen en mano un sobre. Es lo que ocurrió el primer jueves después de la Noche de San Juan.

Si quien entrega el sobre se llama Miquel Antich, es jefe de los servicios jurídicos del Ajuntament y hay un caso pendiente que ha dado mucho que hablar, el ‘caso Ora’, está claro que es el principio de algo. Pero hay que seguir mirando a las rebajas. Hay que seguir sus huellas aunque cueste seguirlas y ya no haya grandes carteles anunciándolas. El que ha elegido El Corte Inglés es el que mejor lo resume todo: «Nuevos tiempos, nuevas rebajas». Ni mejor, ni peor, viene a indicar. Diferentes en cualquier caso. Ahora, en sus centros de Palma, se ha habilitado una habitación que también encajaría en una novela: un ‘Área de Higienización’. Allá es donde va a parar la ropa no vendida cuando sale de los probadores. Antònia no buscaba rebajas. Iba tras un bolso «de marca» que ha encontrado. «La verdad es que ni sabía que habían empezado las rebajas», dice.

A la caza de una revista

Con este asunto, con cómo han empezado estas rebajas, está muy molesto Juan Guardiola, de la zapatería Nichol’s de la calle Sant Miquel. Otros años, cuelga un gran cartel anunciando el inicio de las rebajas. Este no.

«Si es que las han empezado antes que nunca y sin avisar. Y sólo por el interés de los grandes, que son los que mandan y a los únicos que hacen caso los políticos», dice para explicar que «primero nos habían dicho que serían como siempre, luego que en agosto y al final las empiezan ahora». Y añade: «Estoy por poner un cartel que ponga ‘covid-rebajas, glu, glu’», dice tras vender un par de zapatos.

Lejos han quedado esos tiempos, antes de 2012, en que la gente se agolpaba en las puertas de las grandes superficies y todos los periódicos mostraban imágenes que parecían de una invasión. El pequeño comercio está más bien vacío y tampoco, en este primer día, hay abundancia de personal en tiendas como Zara o Mango. Madre, hija y nieta salen de un establecimiento de esta última marca aunque especializada en ropa infantil. La niña, Triana, «ha dado el tirón estos meses» y han comprado camisetas y ropa de verano.
En general, y a la espera del fin de semana, la mayoría de gente que está comprando –pero, sobre todo, mirando–, busca ropa infantil de rebajas. Si desde que, en el año 2012, se aprobó la nueva legislación siempre el pequeño comercio se muestra reacio a que se adelanten las rebajas, este año todavía es más evidente su queja. Pedro Mesquida, en la puerta de Xino’s, se ha pasado parte de la mañana haciendo fotos con su móvil por las calles. «Si es que no hay gente», dice. Es muy pesimista: «Van a ser las peores de la historia».

La ausencia de colas para comprar es lo que define este primer día. Es posible, y eso es lo que quiere creer la mayoría de la gente, que se anime durante el fin de semana. Hay gente mirando escaparates, eso sí.

Otro dato para retener de las rebajas: la ‘pieza más buscada’ no está rebajada y se vende en quioscos.

Es la revista Hola! Lleva una aparente ‘exclusiva’ con Rocío Flores. También fotos «de la Familia Real con mascarilla».

Este día, los Reyes están en Palma. Pero lejos de las rebajas.

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