De talla única y acabados en cuero, sus pantallas tienen nombre: Es Trenc, Ibiza, Menorca... En las redes abundan las fotos portando una ‘Lantero’. | Pere Bota

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Carlos Lantero ha sido profesor de equitación y actor en Palma Pictures. El terremoto del coronavirus también ha sacudido su vida y ahora se ha empeñado en reindustrializar Mallorca fabricando pantallas faciales protectoras que ya exporta a la Península, Francia, Portugal, Gran Bretaña... ¿Su sello personal? Pantallas de acetato con acabados en cuero y velcro para adaptarla a la talla deseada.

Lantero es otro caso de esos emprendedores que ha tomado las riendas en esta situación excepcional. En los primeros días del estado de emergencia una farmacia de su barrio le alertó de que no había mascarillas y la residencia de La Bonanova, a pocos metros de su casa necesitaba protección para sanitarios, empleados y residentes.

Así fue como en un fin de semana fabricó cien pantallas protectoras gracias a los acetatos cedidos por la residencia y como soporte, una manga de exudacion de jardín que tenía en casa. En tiempos de crisis, el ingenio es el rey.

Carlos Lantero, q.

«Amigos médicos me llamaban porque no tenían protección y empecé a mandarles. En las redes sociales me contactaban sanitarios de Son Llàtzer, Son Espases, el hospital de Manacor y el centro de salud de Andratx», cuenta Lantero, que donó estas pantallas para proteger a la primera línea de fuego.

Evolución

La manguera fue un recurso urgente para los primeros días pero luego las pantallas de Lantero han evolucionado al cuero. «Me gusta mucho este material. Trabajo en casa restaurando monturas», explica este emprendedor, que en seguida supo como reciclarse en plena emergencia sanitaria.

Afirma que «hay que reactivar el país» y cuatro personas trabajan en el taller para atender todos los encargos que recibe por Facebook e Instagram. «Hay muchas cosas que se pueden hacer aquí. Me gustaría crear empleo y pagar bien a mis empleados», dice Lantero, que está buscando un distribuidor para vender en toda la Isla. El ‘made in Mallorca’ resurge de nuevo.