Adriana, Encarna y Paulina, de la empresa Genser, limpian a fondo, cada día, con lejía y alcohol, todas las zonas comunes de unas oficinas que no han interrumpido su actividad. | Jaume Morey

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Los limpiadores han pasado de ser secundarios a convertirse en los principales combatientes contra el coronavirus. Están en la primera línea. Pero también son presas de la crisis sanitaria. Según los datos facilitados por la Agrupación Balear de Empresas de Limpieza (Abenet), el 30 % de los empleados de las veinte compañías registradas en esta asociación ha sufrido un ERTE desde que se decretó el estado de alarma en el país. Y hasta ahora, la facturación ha descendido a casi un 40%. «Aunque son cálculos que hemos percibido en algún momento de estos dos meses, poco a poco nos vamos recuperando tras la reanudación de otros sectores», sostiene el presidente de la entidad, Ángel Llull.

La fase 1 sí que arrancó esperanzadora para el gremio. «Si hasta hace una semana recibíamos peticiones de muchas empresas para interrumpir el servicio, ahora está pasando todo lo contrario», asegura Llull, que en su caso manifiesta que esta situación está siendo «muy incierta, especialmente por la situación del turismo».

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Limpiar sobre lo limpio. Así describe Paulina Henao su actual actividad. Es una empleada de la empresa Genser. Explica que desde que comenzó este nuevo escenario —el pasado 14 de marzo— «la limpieza se ha intensificado, sobre todo en las zonas comunes». En realidad, cuenta, «la función es la misma, pero esta vez tengo que utilizar alcohol y lejía y limpiar siempre que se utilicen los baños».

Desde esta empresa, Paquita Raya, su responsable en Baleares, destaca que se ha reducido la plantilla «porque han cerrado muchos servicios». De los 72 trabajadores que gestionaba Maya hace unas pocas semanas, se mantienen en activo 23, aunque la situación, dice, irá mejorando una vez que la actividad empresarial se vaya recuperando. Uno de los sectores que más preocupa es el turístico: «Esta temporada la veo negra para nuestro gremio», reconoce la responsable de Genser. Las medidas de prevención se llevan a rajatabla entre los empleados, aunque, según Ángel Llull, «no ha sido fácil conseguir EPIs. Enviamos un escrito al Govern por este problema y todavía estamos esperando su respuesta. Al final, las propias empresas tuvieron que conseguir el material por su cuenta».

Encarna Hererro y Adriana Merino, compañeras de trabajo de Paulina, llevan 20 y 19 años, respectivamente, en este trabajo, pero aseguran que nunca antes habían vivido una situación similar. En u caso, trabajan para más de una empresa, pero su misión es la misma: «Desinfectar todo. Al principio me asusté un poco por la situación, pero ya me he ido acostumbrado», dice Encarna, que afronta este nuevo escenario con mascarilla, guantes y más protección que antes.

En Abenet hay cera de 2.500 trabajadores entre las 20 empresas adheridas a esta asociación. Aunque un 30 % se ha acogido a ERTEs, a otros se les ha aplicado de forma parcial. Es el caso de una trabajadora de la empresa Sayago, que prefiere no dar su nombre. Le han reducido la jornada de 33 a 23 horas, pero reconoce estar «contenta» con la rapidez con la que ha obtenido el material pertinente para trabajar de forma segura. Ahora el servicio cada vez va cogiendo más fuerza, ya que la fase 1 en Balears ha permitido la reapertura de mucha actividad que ya empieza a solicitar refuerzo de limpieza.