Brote de coronavirus

«Me angustié al saber que tenía una enfermedad cardiovascular»

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Arriba, Miguel Ángel Ferriol, de 59 años, confinado en su casa, en Cala Gamba.

Arriba, Miguel Ángel Ferriol, de 59 años, confinado en su casa, en Cala Gamba.

25-03-2020M. À. Cañellas

El mallorquín Miguel Ángel Ferriol sintió la muerte muy cerca. Fue hace años. En 1985 le diagnosticaron una hepatitis «no A no B. Eso quiere decir que aún no se conocía la C, la que yo padecía», recuerda al otro lado del teléfono. Miguel Ángel no le dio importancia a esa evaluación. Continuó su día a día sin preocupación. Así estuvo casi 30 años, hasta que su hígado ya no pudo más. «Veía que me quedaba poco tiempo de vida. Un jueves entré en el protocolo preoperatorio y a los cinco días ya me operaron. Tuve mucha suerte». Lo cuenta alegre porque con 59 años, y confinado en su casa, lleva 12 años sano y muy activo en el deporte.

Le entrevistamos porque este miércoles fue el Día Nacional del Trasplante y esta es la primera vez que lo tiene que pasar aislado en casa. Para conmemorar este aniversario, distintas entidades y federaciones lanzaron ayer ‘Viviendo nuevas oportunidades: Trasplantados en casa’, una campaña que se ha hecho viral por las redes sociales y que recuerda a las 5.449 personas que han recibido algún órgano en 2019, según la Organización Nacional del Trasplante (ONT).

Al límite

Cuando a Rosa Vives, pollensina de 52 años, le diagnosticaron una enfermedad en el corazón genética le cambió la vida. «En ese momento tenía 27 años y un hijo de 18 meses. Comencé negando este diagnóstico hasta que me di cuenta de que lo que sentía era angustia por mi problema cardiovascular y en ese momento no sabía lo que era». Su enfermedad tenía nombre: Miocardiopatía hipertrófica. Tenía porque hoy cuenta con un nuevo corazón.

La operaron con 47 años, con su cuerpo al límite, en el Hospital de Bellvitge, en Barcelona. Estuvo un año esperando su trasplante. A Rosa le costaba caminar, respirar y hacer cualquier cosa. Hoy, cinco años después, hace yoga, estiramientos, monta en bicicleta e incluso montaña. «Tengo ganas de vivir», asegura.

Rosa hace un confinamiento parecido al que pasó durante la postoperación: «Duermo en otra habitación, como a una hora diferente a la de mi marido y me protejo mucho porque soy persona de riesgo». Ella es presidenta de la Asociación de Ayuda al Acompañante del Enfermo de las Islas Balears, ubicada en Llucmajor. España es líder en el mundo en hacer trasplantes. Uno de los más comunes es el renal. Solo en 2019 se realizaron 3.434.

En esa lista está Manuela de la Vega, presidenta de honor de ALCER (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón). Será su segundo trasplante renal desde que hace unos meses el que tenía le dejó de funcionar. Mientras espera la operación acude dos días por semana a diálisis. Manuela tiene 62 años y afronta su día con optimismo. «A los 17 años me diagnosticaron diabetes. En esa época, no me cuidé. Y una enfermedad así mal llevada tiene sus consecuencias». En su caso, sus riñones le dejaron de funcionar. A los 40 años le trasplantaron el páncreas y un riñón. Ese riñón que, precisamente 21 años después, le acaba de rechazar.

Los tres protagonistas son solo algunos de las miles de personas que cada año son trasplantadas en España. Gracias a sus donantes, Rosa puede hacer todo lo que antes era incapaz; Miguel Ángel ya no se cansa al correr y Manuela no recuerda lo que es la diabetes porque no la padece.

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