La familia de Melissa di Napoli pasa el confinamiento con esperanza y ga elaborado esta pancarta en la que se lee «Irá todo bien». | R.D.

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«Yo me quedo en casa» se puede decir en muchos idiomas pero no más alto y claro. Es una frase que se ha hecho viral en todo el mundo ante la expansión de un virus «que viene a robar coronas». Lo dice Sofía, de cuatro años, una de las hijas de Giuliana Benetti, abogada y residente de la Isla desde hace años.

Los protagonistas de este reportaje no se conocen, pero todos comparten dos cuestiones: Que son italianos y que, como Giuliana, creen que «los españoles no son conscientes de lo que se les viene encima con esta crisis sanitaria». Todos ellos pueden decirlo de cualquier forma y con total seguridad porque su país es uno de los más afectados, con más de 47.000 positivos. Giuliana está pendiente de su familia. «Allí la situación es dramática. Por suerte, todos están bien. Mis padres ya no salen ni para hacer la compra. Esto parece una pesadilla. Desde mi casa estamos muy atentos de la situación».

Rosario Saja, de 30 años y originario de Lascari, Sicilia, trabaja en Palma como coctelero. Lleva aquí tres años. Realiza videollamadas con sus familiares y amigos que están en Italia, también confinados. «Mi familia está encerrada en casa, ya que donde viven hay algunos positivos», señala. Asegura que su preocupación es «doble». No fue del todo consciente de lo que estaba ocurriendo hasta que sus padres le avisaron de lo que sucedía en Italia: «Me alertaron de que el panorama empeoraba en Italia, y justo después hemos visto lo mismo en España». Jamás imaginaba ver lo que está ocurriendo en pleno año 2020, y reconoce que en su país se empezó a sembrar el caos cuando los residentes del norte de Italia salieron hacia el sur.

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A Melissa Di Napoli, de 37 años, nacida en Milán pero residente en Mallorca desde hace 10 años, el miedo le ha atrapado. Su hermano y su cuñada están en Bérgamo. Ella es enfermera. Allí, lamenta, «la situación es preocupante». Su familia tenía un billete de avión para visitarla a mediados de abril. Se tendrá que posponer, pero a Melissa lo que más le inquieta es otra cosa: «Si tenemos los aeropuertos cerrados y a ellos les pasa algo, ¿qué hago? Estoy preocupada».

Desde la emisora ‘Italiana Mallorca’, Alex Martinelli lleva 12 años informando desde la radio. Dice que en Baleares hay cerca de 30.000 italianos. Estos días intenta emitir un mensaje tranquilizador, pero opina como el resto de los protagonistas: «No veo que los españoles se tomen en serio el confinamiento. En China se ha solucionado porque todos los ciudadanos se han blindado en las casas», reflexiona.

«Ya te digo: en España va a pasar lo mismo que en Italia. Es solo cuestión de tiempo si seguimos así». Lo dice Andrea Cernicchiaro, de 27 años y azafato en Mallorca. Él se toma en serio la cuarentena y lamenta, con rabia, que otras personas no lo hagan. Su familia vive en un pueblo muy pequeño. No hay casos de positivos, pero todos están confinados en casa.

Mientras los días pasan, Sofía da vueltas a su imaginación. Sabe que para erradicar «el virus que viene a robar coronas» hay que quedarse en casa.