El equipo del estudio ha conseguido recuperar y analizar los restos humanos más antiguos de Formentera, procedentes de la Cova 127.

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Un estudio con participación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el apoyo de La Caixa ha identificado genes de pastores de las estepas de Europa del este en el genoma de los pobladores más antiguos de Baleares.

En concreto, según ha informado el CSIC en una nota de prensa, los resultados sugieren que el poblamiento de Baleares pudo deberse a la llegada de pueblos esteparios a la península ibérica hace 4.000 años.

El clima cálido de Baleares, desfavorable a la conservación del material genético, dificulta la obtención de muestras con contenido genético en buen estado. Sin embargo, el equipo de investigación consiguió recuperar el genoma de tres individuos baleares.

Uno de ellos corresponde a Mallorca, en la Cova des Moro, de 4.300 años de antigüedad. Se trata del individuo más antiguo encontrado en Baleares. Además, se ha estudiado el genoma de otro individuo de Formentera y otro en Menorca (en la Naveta des Tudons, uno de los edificios más antiguos de toda Europa).

El estudio también ha estudiado otros 58 genomas de Sicilia y Cerdeña datados entre 5000 a.C. y 1000 d.C., y de este modo, han logrado reconstruir las secuencias genómicas más antiguas del Mediterráneo occidental.

Según ha informado el CSIC, el trabajo confirma la evidencia arqueológica de que en la Edad del Bronce hubo contactos entre la Europa continental, África y las poblaciones de las islas del Mediterráneo Occidental.

«Las evidencias arqueológicas y genéticas coinciden en que la Edad de Bronce fue un periodo de intercambios culturales sin precedentes. Este estudio viene a confirmar que el Mediterráneo fue una primera autopista, un lugar de comunicación y mercadeo entre los pueblos bañados por sus aguas», ha indicado el coautor del estudio, Carles Lalueza-Fox.

El investigador del CSIC ha comentado que, ya que las Islas Baleares se pueden ver desde algunos puntos de la costa catalana «quizás algunos mercaderes locales se sintieron tentados de explorar el territorio».

MUTACIÓN DEL CROMOSOMA 'Y'
La mutación del cromosoma 'Y', característica de Iberia en la Edad de Bronce, también se ha encontrado en una muestra de Sicilia de ese periodo, pero no en la isla de Cerdeña.

«Resulta sorprendente que en algunas muestras de la Edad del Bronce de Sicilia se hayan encontrado las mutaciones ibéricas del cromosoma Y, lo que implica algún tipo de contacto poblacional entre Iberia o Baleares y la isla italiana, aunque sin dejar de momento huellas genéticas en Cerdeña», ha señalado el investigador postdoctoral, Íñigo Olalde, becado por La Caixa y Junior Leader en el IBE.

Los resultados del análisis de las muestras recuperadas en Cerdeña, donde se desarrolló una cultura megalítica parecida a la talayótica de Baleares, indican que ambas culturas no estaban conectadas, al menos desde el punto de vista genético.

«Podría ser que en realidad los pueblos descendientes de las estepas hubieran rebasado la península ibérica y hubieran llegado al norte de África, donde sin embargo no se detectan hoy en día», ha apuntado Lalueza-Fox. El análisis futuro de muestras de la Edad del Bronce de Marruecos, Túnez o Argelia podría aportar luz sobre esta hipótesis, «y ayudaría a entender las evidencias que relacionan Iberia o las Baleares con Sicilia».

La investigación ha sido impulsada por La Caixa y el Feder-MCIU, entre otros. Ha estado liderada por la Universidad de Harvard con participación de investigadores del Instituto de Biología Evolutiva-IBE (centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra), y se publican en la revista Nature Ecology and Evolution.