José Luís del Valle y Carlos Prieto, posando en una calle de Palma. | Pilar Pellicer

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Goma es una ciudad de la República Democrática del Congo (África). Goma también es el ‘avispero africano’. Goma es sinónimo de peligro; y de pobreza. Goma también fue el hogar de Carlos Prieto y José Luís Del Valle durante 15 días. Ambos están jubilados. Se conocieron en Telefónica hace muchos años y ahora viajan allá donde pueden para ayudar a otras personas. En Goma reconstruyeron la potabilizadora de agua potable que abastece unas 5.000 personas. «Cuando llegamos, no funcionaba. Compramos baterías nuevas y mejoramos la bomba», dicen.

Su voluntariado comenzó el 9 de diciembre de 2019. El Seminario Redemptoris Mater, que pertenece a la Iglesia católica, fue el refugio para ambos. «Se trata de un área protegida de los conflictos violentos que se generan diariamente en la ciudad», aseguran. Allí, esta religión tiene mucho peso. El Mater da apoyo religioso, sanitario, educativo y social. Carlos y José Luís quieren dejar claro que el coste del viaje y de la reparación ha ido a cuenta propia. Antes de su partida, prepararon una campaña en la que consiguieron recolectar 218 pares de gafas graduadas, 58 kilos de medicinas y 63 kilos de comida.

Peligro

«A Goma solo puedes ir cuando la ciudad no está en guerra». Pero aterrizas y «no sabes lo que puede pasar al día siguiente», asegura Carlos. José Luís cuenta que en uno de sus paseos en coche se toparon con una barricada. «Nos cortaron el paso y zarandearon el coche. Afortunadamente, se quedó en un susto», recuerdan.

Además, el último día del voluntariado, escucharon por las noticias que miembros de una milicia mataron a más de 22 personas de una aldea próxima. «En la ciudad, se respira mucha tensión. Hay mucha mezcla de intereses», reflexionan.

Voluntariado

El objetivo de su voluntariado fue renovar la potabilizadora destrozada por el paso del tiempo. Para ello, compraron una batería nueva, limpiaron y desmontaron el carburador y arreglaron la bomba «que estaba totalmente destruida», asegura José Luís. También arreglaron los motores de dos tractores. El agua contaminada es la principal muerte de los congoleños. «Solo el 3 % de la provincia de Kivu del Norte tiene acceso a agua potable. La falta de este recurso es también la causa directa de diarreas». «Aquí, al no disponer de agua potable, llenan bidones del agua del río. Es agua contaminada, no solo por bacterias, sino por componentes químicos como el metano», afirman.

Otro de los problemas es el Ébola. En la ciudad de Goma, cuentan, hay 180 casos diagnosticados, pero «no es un área de las más afectadas», explican. Naciones Unidas trabaja diariamente en el auxilio de enfermos de este virus. Transportan con helicópteros vacunas para curar a los afectados. Ambos saben que diversas organizaciones y asociaciones conciencia a la población sobre la precaución del virus, ya que la República del Congo es uno de los países más afectados por el brote. Este equipo de voluntarios cerró con éxito un viaje «para recordar». Pronto volverán a ponerse los zapatos de voluntario.