Imagen de la sede de Comisiones Obreras en Palma.

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Un trabajador despedido por el sindicato Comisiones Obreras ha demandado a la organización porque sostiene que ese despido es una venganza por su trabajo como representante sindical.

La dirección de CCOO en Baleares comunicó al empleado, un informático, su despido por motivos disciplinarios el pasado mes de noviembre. Sostenía que había dado contraseñas para acceder al listado de afiliados a personas ajenas al sindicato. El trabajador niega estos hechos en la demanda y sostiene que lo que facilitó eran claves para que se dieran de alta unos equipos informáticos en la sede de Ibiza.

Estas claves aparecieron en una serie de mensajes de WhatsApp. La dirección del sindicato accedió a ellos porque estaban en un teléfono móvil que se usaba para sustituir a los que se habían averiado y que se produjo un «hallazgo casual».

El trabajador despedido, representado por el abogado José Manuel Raya, niega en su demanda esa deslealtad profesional y asegura que «el motivo real del despido es mi actividad como representante legal de los trabajadores». En el documento presentado ante el juzgado se relata que un mes antes de que se produjera el despido el trabajador despedido había sido elegido representante legal de los trabajadores y que fue el candidato más votado.

Además, vincula el despido con una demanda por conflicto colectivo que impulsó contra la dirección de CCOO y con la defensa de una trabajadora que también llevó a los tribunales al sindicato por un problema de horarios y que más tarde fue despedida. También plantea que estaba a punto de negociarse el convenio colectivo del sindicato.