Las madres de día ayudan a que los niños sientan nuevas texturas a través de experimentar con las manos. | M.T.

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La crianza de los menores es algo que preocupa cada vez más a los padres primerizos. Así, muchos piensan que las escoletas tradicionales no ofrecen el tipo de educación que están buscando. Si optan por una crianza respetuosa, es posible que busquen una madre de día, que es una profesional de la educación infantil que emplea metodologías que acompañan al niño de cero a tres años en su desarrollo natural, sin forzarlo a un desarrollo más adelantado al de su edad.

Laura Frau fue una de las responsables de que este concepto, muy extendido en otros países, llegase a Mallorca en el año 2011. «Hace años hubo alguna madre de día en Manacor, pero no era exactamente la idea que teníamos, así que técnicamente lo instauramos en la Isla». A pesar de que cada vez se conoce más, Frau explica que «aún hay muchas familias que desconocen que tienen esta opción de conciliación, que pueden dejar a sus hijos con profesionales educativas que trabajan con ratios mucho más reducidos».

Aunque actualmente no hay una legislación que regule estas prácticas en Baleares, la Asociación Eduk aúna a varias madres de día y les exige una serie de requisitos para garantizar los mejores cuidados y evitar el intrusismo, como tener formación relacionada con la educación infantil y con la crianza respetuosa, un espacio adecuado donde tener a los niños, y un aforo máximo, que es de tres a cinco niños. Actualmente en Mallorca hay 19 madres de día.

Frau explica que aunque una madre de día hace «maternaje en grupo reducido», hay escoletas respetuosas y con metodologías activas que trasladan parte de este concepto a las aulas convencionales. La clave es «cambiar la mirada, la manera de entender la educación y lo que es el niño y saber de materiales, ambientes, metodologías...».

Experiencia

Montse Tribó es madre de día desde hace unos cuatro años. Explica que «consiste en tener a niños de cero a tres años en tu propia casa, de una manera mucho más cercana que una escoleta».

La profesional comenzó su andadura como educadora respetuosa hace tres años, y explica que a pesar de no estar con la madre se hace más sostén que en una escoleta, ya que «hay menos niños, es más fácil adaptarte a ese niño, es un lugar hogareño...» .

Tribó explica que los niños «comen y duermen cuando lo necesitan, nos ponemos a su altura para dirigirnos a ellos... Al final, es no forzar su desarrollo y conseguir que hagan cosas por una motivación personal, no para conseguir la aprobación del adulto». Como consejo a los padres para que apliquen este tipo de técnicas, Tribó aconseja que «lo básico es que primero hagamos un trabajo personal de conocernos y sanarnos, para acompañar de manera adecuada». En cuanto a la formación, aconseja «leer e investigar, pero sobre todo escuchar a nuestros hijos y hablarles con respeto».