La intervención de Aina Díaz durante la mesa redonda celebrada este sábado en el congreso. | L. Becerra

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Más seguridad frente al acoso sexual de los clientes y empoderarse frente a los superiores. Estas son solo algunas de las conclusiones que se extrajeron este sábado durante la jornada de clausura del Congreso Nacional Kellys Unión, celebrado por primera vez en Palma.

Durante la jornada de este sábado, las ponencias se centraron en el acoso en el trabajo, ya sea a nivel laboral o a nivel sexual. La primera ponencia fue a cargo de Paula Liñán, inspectora de trabajo y seguridad social, quien comenzó a enumerar sentencias condenatorias en acoso sexual para motivar a que se denuncie.

También estimó que «si hay protocolos preventivos en los negocios donde existe posibilidad de atraco para minimizar este riesgo, debería haber también protocolos para prevenir el acoso sexual en los hoteles». En este sentido, aseguró que una medida muy sencilla podía ser «que haya una postura clara desde la dirección de que en ese establecimiento existe tolerancia cero ante el acoso sexual hacia las trabajadoras, e informar a los clientes mediante carteles, igual que se les informa de que no se puede fumar». También mencionó que un botón del pánico podía ser una buena opción.

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Tras esta ponencia, fue el turno de Manuela Vargas, una camarera de piso de Jerez. Ella explicó su historia, en la que estuvo varios meses protestando frente a la puerta de su hotel ya que no le pagaban la nómina desde hacía varias mensualidades. Su vivencia arrancó aplausos en varios momentos.

Tras la intervención de Vargas comenzó una mesa redonda integrada por las dos ponentes anteriores y la abogada Aina Díaz, quien se mostró segura de que «muchas de las kellys no identificáis el acoso». Explicó que así como para acreditar el acoso laboral es necesaria una reincidencia, para el sexual es suficiente con una acción. Díaz expuso casos de kellys que han recibido propuestas sexuales de los clientes a cambio de dinero, así como tocamientos o vejaciones. También esbozó las líneas del llamado acoso laboral estratégico, que es ejercido por las empresas de manera velada para no pagar los despidos.

El congreso finalizó con una entrega de premios del concurso fotográfico Arxiu Kellys, con la representación de una obra de teatro y con un picoteo.