El abogado Gonzalo Boye.

Gonzalo Boye (Viña del Mar, Chile, 1963) es el abogado de Carles Puigdemont, Quim Torra y otros cuatro exconsellers de la Generalitat que se encuentran en Bélgica. También del rapero Valtonyc. Suya ha sido parte de la estrategia para evitar las extradiciones de sus representados a España. Boye, que estudió Derecho en la cárcel mientras cumplía una condena por colaborar en el secuestro de Emiliano Revilla por ETA, algo que siempre ha negado, es también un polemista habitual, fundador de la revista Mongolia. Este jueves por la tarde, a las 19.30 horas presenta su libro Y ahí lo dejo... Crónica de un proceso en Palma, en la librería Quars.

En vísperas de conocer la sentencia del juicio del procés, ¿tiene su quiniela?
—Aventurarnos con una quiniela es complicado, lo que creo es que va a ser una sentencia condenatoria y dura. Tengo dudas de cuál va a ser la calificación que se dará a esos hechos porque no tienen encaje jurídico claro esa será la parte más compleja a solventar. Se ha partido de la hipótesis de que hay que condenar y a partir de ahí ya veremos por qué.

¿Cómo afectará a los fugados esa decisión?
—Los exiliados van a recibir una orden europea de detención y eso es lo que hemos estado preparando. Cuando llegue, actuaremos. La sentencia tiene un efecto emocional, en la condena a compañeros y amigos.

¿Qué diferencia habría en esa nueva orden de detención?
—Ninguna, ahí es en lo que se confunden. Creen que con una sentencia será más fácil y yo creo que será más difícil.

Ha vinculado esa orden y la detención de los CDR, ¿por qué?
—Se está tratando de enlodar la imagen del president Torra, del president Puigdemont y del conjunto del independentismo catalán arrastrándolo a una calificación jurídica que no se corresponde con la actuación de ninguno de ellos. Les están tratando de involucrar en una supuesta actuación terrorista de mala manera y de forma poco escrupulosa. Gente que no sabe de derecho está tratando de ‘ayudar’ a retocar la Euroorden. Lo único que demuestra es un afán persecutorio.

Yendo al libro, ¿cómo surgió la marcha de Puigdemont a Bélgica?
—Yo planteo cinco distintos países y ellos deciden irse a Bélgica. Ya estaban de camino, fuera del Estado y ese fue uno de ellos por sus características. Y a partir de ahí, nos hemos tenido que defender.

Luego, la detención del expresident se produjo en Alemania.
—Para la ciudadanía catalana fue el momento emocionalmente más complejo. Yo estaba muy tranquilo. Conozco muy bien el sistema alemán y sabía que teníamos probabilidades de defensa. De hecho era uno de los que había recomendado de inicio. Era un lugar idóneo para hacerlo y así se ha demostrado.

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¿Cuáles fueron los otros tres países que recomendó?
—Irlanda, Reino Unido y Holanda.

¿En el resto de la UE el resultado hubiera sido distinto?
—No es que hubiese sido distinto, es que los procedimientos hubieran sido más cortos jurídicamente, con menos posibilidades de recursos, no contábamos con equipos tan amplios para la defensa. Pensé tanto en lo jurídico como en lo material: dónde tengo en 24 horas un equipo montado y con abogados de primer nivel.

No actúa en este caso como un abogado convencional.
—Porque entiendo que no existe ningún delito. Este es un litigio estratégico. Estamos poniendo en evidencia una serie de disfunciones sistémicas y sobre todo que tenemos un sistema jurídico que no se ha adaptado a la realidad europea, que vive de espaldas a Europa. Se pueden conseguir resultados para que en España se emprendan las reformas necesarias para que el sistema sea europeo.

¿Qué une a Valtonyc y Puigdemont?
—Lo que se pretende hacer con Puigdemont es criminalizar actos políticos y con Valtónyc condenarle vulnerando su libertad de expresión. Todo lo que refleja es que algunas instancias no están impregnadas de una interpretación democrática del derecho.

¿Cómo se encuentra el proceso al rapero?
—La única fecha cierta que tenemos es el 26 de noviembre. El abogado general va a hacer un informe bastante indicador de por dónde irá la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que afecta a un trocito de la entrega, no a toda.

¿Y el recurso en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos?
—Eso va a tardar aún. Cada vista es un paso más en un proceso que será muy largo. Vamos avanzando.

Cuando habla de instancias que hacen interpretaciones poco democráticas, ¿lo extiende a todos los juzgados españoles?
—En España hay cinco mil y pico de jueces que hacen perfectamente su trabajo todos los días con muy escasos recursos, que es de vergüenza porque no está a nivel europeo. Luego hay ciertas altas instancia que siempre interpretan de forma restrictiva. En Alemania, los mismos hechos por los que van a ser condenados ahora unas personas a penas elevadísimas se estableció que no daban ni para unos desórdenes públicos.